LA SALIDA ELECTORAL NO ES SALIDA DE LA CRISIS

Las elecciones venezolanas se están dando en medio de una agudización en las confrontaciones entre los países imperialistas, entre estos y los países capitalistas semicoloniales y entre los imperialistas y los ex estados obreros.

Los EEUU consciente de la pérdida de su hegemonía indiscutida en el plano internacional, ha escogido el rumbo de rescatar el terreno perdido en lo político económico y de allí sus movimientos militares, diplomáticos y económicos contra Corea, China, Rusia, el medio oriente y contra la Unión Europea y Alemania en particular.

Logró unir a la Unión Europea en un embargo contra Rusia, donde los más perjudicados han sido Rusia y la Unión Europea afectada esta en sus exportaciones; Rusia que ha sufrido un aumento en los costos de sus importaciones, pero que ha logrado superar lo grueso de las medidas, sin que los EEUU haya alcanzado su aislamiento. Con Corea, en un movimiento oscilante logró el compromiso en el desmantelamiento de sus instalaciones atómicas y el inicio de un nuevo proceso de acercamiento hacia la reunificación con Corea del Sur, bajo los términos imperiales. Después de unas primeras medidas que afectaron el comercio con China principalmente, el régimen bonapartista de Pekín se ha comprometido a facilitar las inversiones imperialistas en los sectores bancario e industrial (automovilístico, aeronáutico, comunicaciones y electrónica) con lo que Trump obtiene concesiones más importantes y de mayor valor estratégico que la reducción en el déficits existente en el comercio con el país asiático. Todo esto sin disparar un solo tiro.

En el medio oriente, Trump no pudo, hasta ahora, imponer su voluntad de cambiar el gobierno en Siria, por lo que frente a esta derrota que se produjo por la alianza militar entre Siria, Rusia, Irán y Hezbolah, está tratando de consolidar un importante territorio que le permita controlar la riqueza petrolera de Siria y potencial paso de gasductos que irían desde Qatar hacia Europa, lo que debilitaría la posición rusa, haciendo más dependientes las economías europeas del brazo económico yanqui. Esta táctica ha sido desarrollada sobre la base de la utilización de un sector de los kurdos, lo que a su vez le ha generado contradicciones con el gobierno de Ankara que ha desarrollado nuevos lazos con Rusia. La derrota de los procesos semi insurreccionales en el norte de África y el Medio Oriente, etapa cerrada con el golpe militar de Al Sisi en Egipto y Siria, le han dado vuelo al imperio para alentar a sus aliados sionistas para pasar a la ofensiva contra el pueblo palestino y como principio de esta fase está el traslado de la embajada norteamericana a Jerusalén reconociendo a esta como la capital de Israel, en contra de todas las resoluciones de la ONU. Irán es el objetivo inmediato central en esta ofensiva en el medio oriente, que pasa por la derrota del pueblo yemení que sufre una masacre a mano de la coalición encabezada por Arabia Saudita y armada por el imperialismo yanqui.

En la continuidad global de su ofensiva imperialista por la reconquista de su hegemonía y mejor posicionamiento en el control de las riquezas energéticas y mineras que alimenten su aparato industrial y militar, hay que añadir los pasos dados en América Latina, apoyándose en el retroceso de las masas a nivel continental que ha limpiado el camino de gobiernos que en mayor o menor medida habían cuestionado la gobernanza del amo imperial sobre sus semicolonias. Brasil, Argentina, Uruguay, han vuelto a tener gobierno confiables para Washington que junto con los de Chile y Colombia aplican la soga para asegurar una Nicaragua que se le rebela a Ortega y su “sandinismo”, una Cuba ya pasada el campo capitalista pero incómoda en sus pretensiones de independencia y claro está Venezuela, que a pesar de tener un gobierno que está entregando todas nuestras riquezas al capital financiero internacional, se mantiene terco en negociar con varios países, aparte del gringo, lo que no es del gusto de estos y de allí su ofensiva injerencista.

Siendo parte de un objetivo imperial que quiere asegurar su “patio trasero” para sí, en su confrontación con otros países capitalistas semicoloniales y muy en especial con los imperialistas como Alemania, no podemos mantener las ilusiones de que ellos se van a conformar con migajas o con solo una parte de nuestras riquezas, o dejarnos mantener la relativa independencia diplomática que disfrutó Chávez, apoyado en una histórica bonanza económica y un apoyo social inconmensurable y menos ahora que el gobierno de Maduro vive sus horas de mengua producto de una colosal crisis económica, con la destrucción del aparato productivo fruto no solo de la crisis capitalista general sino de nefastas políticas como el control cambiario y la congelación del precio de la gasolina y otros subproductos del petróleo.

Y todo este marco referencial se ve reflejado en las elecciones presidenciales. Como nunca, las candidaturas que representan el campo del capital, dígase burgués “nacionalista” (que ya ha perdido toda su cualidad) y el campo pro imperialista, aparte de las “folclóricas” de un capitalismo fantasioso, son las que llenan todo el panorama.

Todas las propuestas electorales se mantienen dentro del campo burgués, capitalista, unos reivindicando las inversiones de múltiples países como Rusia, China y otra las de los EEUU, acompañado con la intervención del tenebroso FMI para que ordene el aceleramiento del PLAN DE AJUSTE que se ha de aplicar en función, no para salir de la crisis, sino para entregar al país y su clase obrera de manos y brazos atados hacia la espalda. Ninguna de las candidaturas roza ni por equivocación el asumir posiciones nacionalistas de expropiación de los bienes imperialistas, principales responsables de nuestra crisis y beneficiarios de los gobiernos bolivarianos; ninguna menciona ni por equivocación el desarrollo de las capacidades del movimiento obrero y popular para asumir el rescate y la conducción de las palancas fundamentales de la economía y del país. El pueblo, para todas las candidaturas es un ente pasivo, receptor de sus “salvadores”. Ni se diga que estas candidaturas hablen siquiera de la masacre del pueblo palestino y su heroica resistencia, de la masacre que se produce en Yemen a manos imperiales, de la huelga de los metalúrgicos alemanes, los ferrocarrileros y trabajadores de la aviación comercial francesa, de los educadores colombianos y los trabajadores argentinos que marcan un camino de resistencia a la ofensiva patronal mundial. Por todo esto, el triunfo de cualquiera de las candidaturas, sea Maduro o Henry y hasta el de la reacción eclesial Javier Bertucci nada positivo significan para la clase obrera y su marcha hacia la destrucción del capitalismo y la conquista del socialismo.

Todas estas candidaturas se comprometen rescatar la economía del país de mano de quiénes la han hundido y han sido sus principales beneficiarios. Maduro promete que después del 20 si pondrá en marcha la economía, acabará con el bachaqueo en la cual están involucrados muchos de sus colectivos y las fuerzas de seguridad (léase policías y GNB) y un petro que no termina de arrancar, a menos que se considere que el  Evrofinance Mosnarbank perteneciente al gobierno del presidente Nicolás Maduro y dos empresas estatales rusas sancionadas por el país norteamericano, puedan sortear los escollos que se han presentado para la venta de dicha moneda (título valor) (http://www.el-nacional.com/noticias/mundo/banco-ruso-busca-desafiar-sanciones-petro_235172); Bertucci, es el típico candidato que va en campaña prometiendo de todo sin decir de dónde va a sacar los recursos, organizando a los sectores evangélicos para que asuman una posición más beligerante ante los reclamos del pueblo. El candidato con más chance, Henry Falcón también es el más concreto, promete cosas cumplibles de ganar si los trabajadores y el pueblo lo dejan, promesas que le muestran como el candidato del imperialismo. Falcón se compromete abiertamente con la dolarización de nuestra moneda atando nuestra economía a los vaivenes de la economía yanqui y con ello a destruirla por nada competitiva en los costos de producción; se compromete a conseguir los recursos económicos con el tenebroso Fondo Monetario Internacional (Se dice que serán unos 60.000 millones de dólares, que ya están comprometidos con las demandas que afronta Venezuela en tribunales internacionales y que dentro del campo capitalista no nos las van a perdonar, por lo que tan solo por esta vía Venezuela quedará más endeudada con añadido de los graves problemas que crearían las medidas de ajuste que condicionarán ese préstamo, pudiendo decir que lo sufrido por Grecia por los planes de austeridad aprobados por el Banco Central Europeo y el FMI que les impusieron, serán una fiesta infantil comparadas.

Siendo cierto que en estas elecciones los trabajadores y los sectores revolucionarios no tenemos candidatos; siendo cierto que las elecciones no son  ningún punto de partida para la solución de la grave crisis que nos hunde en la miseria y el hambre y que diezma las filas del proletariado que emigra por centenares de miles hacia horizontes que solo son ilusiones pasajeras, nos plantea entonces un reto y es el de cómo impulsamos el reagrupamiento de los militantes y sectores que no han perdido el horizonte de que el problema es SOCIALISMO O BARBARIE, el problema es como unimos fuerzas los que confiamos en una recuperación de la conciencia combativa de los trabajadores, de los que esperamos y trabajamos confiados en la reconstrucción y rescate de las organizaciones del movimiento obrero, popular, campesino y estudiantil sobre bases de independencia de clase y autonomía de acción frente a los patronos del sector público y privado, bajo las banderas de un programa claramente obrero y socialista que plantee la expropiación sin pago de los monopolios y la banca, del rescate de nuestra industria petrolera bajo control obrero, de la nacionalización del mercado externo, de los grandes fundos y empresas agropecuarias y agroindustriales para ponerlas al servicio del pueblo explotado y oprimido, del No pago de la Deuda Esterna.

Siendo cierto que hoy el movimiento obrero y popular vive una etapa de un importante retroceso en sus luchas, seguimos confiados en que su recuperación se puede prever una vez pasadas las elecciones, tiempo que nos anuncia el discurso de los principales candidatos la toma de nuevas medidas antiobreras y antipopulares como la acentuación de la devaluación de la moneda, el aumento a partir del mes de junio de la gasolina, que acompañando el aumento en más del 3.000 por ciento de las tarifas de los servicios bancarios, acompañarán nuevos aumentos en los servicios públicos, la disminución del presupuesto real en la educación y la salud y para las pensiones; siendo cierto que gane cualquiera de esos candidatos, los trabajadores y el pueblo serán incitados a mostrar un alto espíritu de lucha sobre la base de su historia recién y de que no ha sufrido ninguna derrota importante que le haya causado desmoralización. No sabemos hoy cuál va o van a ser las principales formas de lucha que ha de asumir la recuperación prevista: si la repetición de un nuevo 27F, que por ahora la vemos la menos probable pero sin descartarla del todo, una ola de protestas y paros atomizados y descentralizadas sin un programa obrero y socialista sino solo reivindicativista; una ola de paros con cierta coordinación sobre todo a nivel regional, sin descartar el nacional pero también de carácter reivindicativista y un tercer escenario es el de paros y huelgas nacionales con una coordinación burocrática y de carácter reivindicativo. Paros y huelgas parciales, regionales o nacionales que trasciendan de lo reivindicativo que planteen una salida anticapitalista con expropiación de los grandes capitales no los vemos tampoco como la más probable en lo inmediato por el carácter de las actuales direcciones sindicales y la ausencia de una dirección política marxista revolucionaria, pero no es descartable que se hagan presentes, o que en el desarrollo del accionar de masas de carácter reivindicativo, por la profundidad de la crisis y la determinación de los amos del capital y sus acólitos políticos para hacernos pagar esta, los revolucionarios hoy dispersos y muy debilitados podamos incidir y ayudar a cambiar ese carácter reivindicativo y fortalecerlas con un programa hacia el cambio de las estructuras del sistema capitalista por uno de PODER OBRERO Y SOCIALISTA, la única vía para no seguirnos hundiendo en nuevos niveles de hambre y miseria.

Hay que tener claro que frente a cualquiera de las salidas que se plantee el movimiento obrero y popular a la crisis que vivimos, no los representante de la burguesía no se van a quedar de manos cruzadas viendo como los desplazamos de la escena político económica y ya se han preparado para enfrentarnos con todos los instrumentos de coacción y represión que tienen en sus manos, como son tribunales, policías, ejército y bandas armadas de las que aparecieron cuando los guarimbas, pero ahora dirigidas frontalmente para aplastar las luchas del movimiento obrero y popular. Los revolucionarios, desde el seno de las organizaciones del movimiento obrero y popular, nada de apartados de estas como en otras épocas, tenemos que saber plantear una política de autodefensa de este movimiento obrero y popular que se hará presente en todo el país.

Como nunca, en estas elecciones se ha hecho evidente que la burguesía tiene pleno control de las diversas campañas, que sus discursos están muy alejados de plantear una verdadera salida antiimperialista y socialista revolucionaria, por lo que a los sectores socialistas revolucionarios este 20 de mayo no podemos ir a votar por ninguno de los candidatos postulados, pues sus soluciones son más hambre y miseria para el pueblo y mayores lazos de dependencia económica y política para nuestro país, pero no abstengamos o votemos nulo, tenemos que hacerlo despojados de toda ilusión centrista y reformista sobre las posibilidades de una solución dentro del campo capitalista, burgués, por lo que tenemos que sumar fuerzas, ganar los mejores hijos de la clase obrera y el pueblo, perseverar en la formación teórico política de los mismos para de esta manera preservar lo más importante del legado histórico del movimiento obrero y revolucionario mundial, preparándonos para fortalecer nuestra inserción en la clase y  así postularnos con una organización política socialista revolucionaria de los trabajadores, con una política marxista revolucionaria como dirección de las luchas que nos han de llevar hacia la toma del poder, sobre la base de la destrucción del estado burgués.

 CSR-EL TOPO OBRERO

17/05/2018

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