POR UN PRIMERO DE MAYO OBRERO SOCIALISTA E INTERNACIONALISTA

UNIDAD DEL MOVIMIENTO OBRERO Y POPULAR BAJO UN PROGRAMA DE LUCHA

OBRERO Y SOCIALISTA.

Un nuevo primero de mayo bajo la ofensiva internacional y nacional del imperialismo y sus aliados burgueses nacionales para hacernos pagar la crisis económica reventada en 2008. Más allá de algunas cifras que señalan el fin de la recesión explotada en 2008, lo cierto es las mismas solo se ven en las Bolsas de Valores y no en la economía real; la recuperación del empleo se da sobre la base de trabajo precario y a tiempo determinado. La respuesta defensiva de la clase obrera al desmejoramiento paulatino o violento del salario y las condiciones laborales, es muy débil, reflejando el retroceso que venimos sufriendo desde la derrota del proletariado egipcio tras el golpe de Al Sisi.

En el medio oriente el pueblo sirio está siendo aplastado por las bombas imperialistas de la coalición encabezada por los EEUU, Francia e Inglaterra y las de Rusia que defiende al dictador Al Assad; en Palestina las masas se baten en desigual y sangriento combate protestando el reconocimiento de Tel-Aviv como capital de Israel.  En Francia, Macrón avanza en su plan de destrucción de las conquistas históricas de los ferroviarios y en Grecia profundizan el plan de ajuste y en España, Mariano Rajoy reprime y judicializa al pueblo catalán en su marcha por la autonomía e independencia. En Sur América, la ofensiva económica se sufre desde Argentina hasta México, pasando por Colombia y el caso más grave cual es Venezuela, donde quién dirige la ofensiva contra las masas, es el gobierno encabezado por el ex trabajador Maduro, fiel expresión de la crisis del nacionalismo burgués que tocado techo, retrocede rápido hacia posiciones proimperialistas y antiobreras, compitiendo con la oposición burguesa pro yanqui para mantener “el sartén por el mango” y mantener el “privilegio” de dirigir el cruento ataque a los derechos laborales y el nivel de vida del pueblo.

Toda esta ofensiva se da parejo a la que dirige Donald Trump desde los EEUU contra los pueblos del mundo colonial, semicolonial y las otras potencias imperialistas, para revertir el proceso de desplazamiento que ha sufrido la hegemonía imperialista yanqui frente a sus competidores de Europa y Asia, pero también para asegurar su base de apoyo a la hora de que deba enfrentarse militarmente a sus competidores si estos no responden positivamente los requerimientos de Washington. En Asia, Trump lanza su ofensiva contra Korea y China obteniendo unos primeros logros al sentar a los mandatarios de las 2 Coreas donde se firmaron acuerdos que van en camino de la unificación de la península Coreana, claro bajo una economía capitalista y con China alcanzando la promesa de Pekín de aperturar su mercado a las inversiones imperialistas en el campo de la industria y de las finanzas, con lo que Trump se garantiza una mayor penetración en la economía china y fortalecimiento de sus transnacionales, que no los únicos, en el control de la mayor economía del planeta. En América, su ofensiva se produce en momentos cuando los gobiernos “nacionalistas” han venido cayendo o retrocediendo uno a uno, quedando solo la sombra de los mismos cumpliéndose con esto el destino de los gobiernos nacionalistas burgueses, que no se transforman en gobiernos obreros, populares y socialistas.

Doblegada la resistencia coreana y china, ahora Trump podrá concentrar mayores fuerzas para hacer retroceder a la burguesía iraní y a lo que queda de nacionalismo burgués chavista o indigenista en Venezuela y Bolivia, así como a los restos del castrismo en Cuba. El que lo logre o no dependerá no solo de la resistencia, aislada de cada uno de esos gobiernos y sus pueblos, sino de la resistencia que oponga el proletariado y los pueblo del mundo a los planes de sobreexplotación que les exige la crisis del capital y a su capacidad de construir verdaderas direcciones marxistas revolucionarias de masas en sus respectivos países y de sobre manera en los países imperialistas, donde se librarán las batallas definitivas para la destrucción del capitalismo o por el contrario, en la victoria de este sobre los pueblos del mundo, sentando con ello las bases para la conducción de la humanidad a una nueva conflagración mundial de alcances catastróficos.

Como decíamos en la declaración del 1º de Mayo de 2015 que firmamos de manera conjunta con los camaradas del Partido de la Causa Obrera de Argentina: “… cuando la crisis del imperialismo capitalista se extiende ya por 8 años (ahora son 11)y no se avizora ninguna salida a esta, la clase obrera mundial no ha logrado reconstituir su independencia de clase y menos todavía reconstruir una organización internacional. ¡Este es la enorme ventaja que todavía tiene la burguesía sobre las fuerzas del proletariado! Gracias a esta ventaja, las revoluciones y las insurrecciones de masas son derrotadas o reencauzadas en el régimen burgués, y los movimientos de ascenso combativo de las masas trabajadoras son arrastrados a una vía muerta por los nuevos reformismos y los nacionalismos burgueses seniles del siglo XXI.

La experiencia que está haciendo la clase obrera es lenta y tortuosa. Tampoco es linealmente ascendente. Pero como materialistas sabemos que la conciencia de la clase obrera se está forjando en la lucha contra las durísimas condiciones que la decadencia capitalista le impone. La burguesía, en su decadencia histórica, arrastra a las masas no sólo hacia niveles más profundos de miseria, en la que crece no sólo la pobreza y la desocupación, sino también la barbarie de nuevas guerras con centenares de miles de muertos y millones de desplazados como en Libia, Irak, Siria, o los miles que mueren al intentar cruzar el Mar Mediterráneo anualmente. Aunque la conciencia y la organización independiente de la clase obrera ha retrocedido, no pasará mecánicamente por las mismas etapas de su desarrollo histórico, o en todo caso las “quemará” más rápidamente, ya que en este nuevo período de decadencia del capitalismo, no hay márgenes para ninguna “tercera vía” reformista, lo cual permitirá que la experiencia acumulada por los aún débiles núcleos de la vanguardia marxista sea un factor que sirva al desarrollo de la conciencia revolucionaria del proletariado.
No hay salida para la clase obrera y los pobres y oprimidos en los marcos de la sociedad capitalista. El capitalismo no se puede reformar, ni humanizar, ni imponerle condiciones de “redistribución de la riqueza”. No hay otra vía para la clase obrera que destruir por medios revolucionarios al Estado burgués y expropiar los medios de producción en manos de los capitalistas, para planificar la economía en beneficio de la mayoría trabajadora de la sociedad y no de las ganancias de una minoría explotadora. A través de huelgas, revueltas y revoluciones, de triunfos parciales y duras derrotas, la clase obrera tendrá que hacer una nueva experiencia histórica con sus direcciones burguesas, tanto con las “nacionalistas” burguesas como con las socialdemócratas y los nuevos reformistas, con el chavismo, el kirchnerismo, los Syriza y Podemos, la podrida burocracia sindical y las burocracias reformistas de origen estalinistas, socialdemócratas o castristas, hasta construir sus organizaciones de lucha independientes y destacar de su seno una vanguardia obrera revolucionaria. En esas condiciones, que lentamente con avances y retrocesos van madurando, se podrá forjar un nuevo partido obrero revolucionario mundial, que gane la dirección de la clase trabajadora, uniendo a los revolucionarios que predominan en las bases y derrotando a las tendencias pequeñoburguesas oportunistas y centristas que predominan en las direcciones de las corrientes que se reivindican trotskistas. ¡Y esta es la tarea más urgente que tiene planteada históricamente la vanguardia de la clase obrera y de los pueblos oprimidos!”
En este 1° de mayo le seguimos haciendo un llamado “a los trabajadores y a los pobres y oprimidos que luchan en todas partes del mundo y llama a un reagrupamiento internacional de los revolucionarios bajo las banderas de Lenin y Trotsky.
¡Proletarios de todos los países, unámonos para la lucha contra las burguesías y el imperialismo en una nueva internacional obrera y revolucionaria, una Internacional Leninista de combate!

 CORRIENTE SOCIALISTA REVOLUCIONARIA – EL TOPO OBRERO
30/05/18

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