Arrancamos el 2018

Arrancamos el 2018 con una profundización de la crisis tanto económica como política y social. En lo social,  aumento de protestas obreras y populares, protestas que ya se venían presentando en el último trimestre del 2017 sobretodo en Diciembre donde en varios estados como Carabobo, Anzoátegui, Miranda, Portuguesa, Lara y ciudades como Maracay y Caracas protagonizaron saqueos a comercios, trancas de vías,  principalmente exigiendo comida, servicios como agua, luz y gas, paro de transporte urbanos, inter urbanos, extra urbanos por la crisis de insumos que atraviesa este sector que conlleva a aumentos de pasajes que a su vez genera protestas en el pueblo por no poder pagar estos aumentos. Solo en lo que va de año (15 de Enero), se han registrado 28 protestas por comida en el estado Anzoátegui (denuncia Omar González diputado a la AN), lo que evidencia el fracaso del Gobierno en la distribución de alimentos (sistema CLAP) y el desabastecimiento en los mercados, abastos y supermercados. Por otro lado las crecientes protestas obreras por reivindicaciones salariales de los trabajadores del estado como los petroleros (en las plantas de Zulia, Anzoátegui, Falcón, Monagas y Carabobo se realizan asambleas y protestas todos los días según informa Iván Freites, secretario general del Sindicato de Profesionales y Técnicos de la Federación de Trabajadores Petroleros de Venezuela), Vencemos (comenzó el año con producción 0), Corpoelec, exigen mejoras salariales frente a las condiciones de trabajo e incluso pidiendo la renuncia de Will Rangel dirigente sindical de PDVSA (FUTPV) y presidente de la central sindical CBST, ambas relacionadas al gobierno. Ante todo este panorama la respuesta del gobierno de Nicolás Maduro es “a defender el derecho a la paz”, defender la paz con todo el aparato represivo del estado, deteniendo a todo aquel que proteste como en los casos de los saqueos ó la movilización de comuneros en Yaracuy por el problema de suministro de gas doméstico, tildándolos de “guarimberos”  comparando estas protestas con las realizadas por la derecha en el 2014 y en 2017.

Esta ola creciente de protestas que abarcan habitantes de barrios, trabajadores y campesinos se desarrollan dentro de un marco económico,  hiperinflacionario que el gobierno no ha podido detener, solo el mes de Diciembre alcanzó la cifra del 85%  de inflación  y la anualizada ronda en 2.616% (usamos datos extraoficiales de la AN pues el BCV no ha dado las cifras oficiales), los precios de alimentos, bienes y servicios se incrementan incluso de la mañana a la tarde en un 100% o hasta más, dependiendo del producto. La deuda externa asciende a 120 mil millones de dólares y en los últimos 4 años, el gobierno ha cancelado 71.700 millones de dólares, y seguimos pagando esta deuda adquirida irresponsablemente alimentando al gran capital internacional.

Por otro lado, el primero de Enero Maduro decreta el aumento del 40% del salario mínimo quedando con el cesta ticket incluido en 797.510 bolívares además de anunciar la entrega de dos bonos en Diciembre de 500 mil bolívares cada uno y un bono más en Enero por el mismo monto a través del Carnet de la Patria que supuestamente abarca a 4 millones de venezolanos, como una medida para paliar el descontento de las masas por los altos precios de los alimentos, medida que hasta ahora no ha evitado que la ola de protestas se siga desarrollando puesto que no solucionan para nada la crisis económica que atraviesa el pueblo trabajador,  que los ve pulverizados ante la exorbitante inflación y  y el mismo alza de “precios concertados” en alimentos, bienes y servicios. 

A pesar que el gobierno controla la principal entrada de divisas al país (PDVSA genera más del 90% de las que entran al BCV), mantiene un control absoluto de las FANB, Poder Ejecutivo, Judicial, Electoral, mayoría de gobernaciones (20 contra 3), alcaldías, centrales sindicales, sigue argumentando una falsa “guerra económica” que le permite, por ahora, no hacerse responsable del desbarajuste económico ni de los grandes problemas que atraviesan las empresas del estado y el pueblo venezolano. Los empresarios sentados en las mesas de negociaciones con el gobierno pactan sus “precios justos” ya marcados con PVP manteniendo  y aumentando sus amplios márgenes de ganancia, en fin, la burguesía es la gran ganadora en toda esta crisis, mientras negocian  como contener al pueblo que empieza a luchar.

En lo político vemos una ANC plenipotenciaria que no comienza siquiera a resolver o a tratar de resolver la crisis económica que atraviesa el país, aprueba leyes como la de Convivencia Pacífica y Tolerancia que ha servido de excusa para la detención de dirigentes sociales y personas que protestan por alguna razón; la ley de Precios Acordados que es un acuerdo más entre burócratas constituyentistas y empresarios para que estos se hagan aun mas de nuevas y exorbitantes ganancias, lo que se traduce en mas empobrecimiento del pueblo; la Ley de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción no ha logrado “combatir los factores que distorsionan la economía”; La nueva Ley de inversiones extranjeras que abre más aún las puertas para la inversión imperialista con menos restricciones para la repatriación de los capitales.

En cuanto a las negociaciones con la Mesa de La Unidad, MUD que se lleva a cabo en Santo Domingo, el gobierno sigue en la línea de llegar a un “acuerdo de convivencia” mientras la MUD insiste en una salida política electoral luego de una reunión realizada el 15 de Diciembre pasado con “avances notables” según  el presidente dominicano Danilo Medina, sin embargo no hubo declaraciones ni del gobierno, Jorge Rodríguez, ni da la MUD, Luis Florido. Para el 11 y 12 de Enero la propuesta de la mesa es la reestructuración del CNE que permita “una participación democrática y limpia de la oposición” en las próximas elecciones presidenciales. Ahora, a los dos sectores les conviene pactar algún cambio para que no cambie nada, al gobierno porque atraviesa la crisis hiperinflacionaria y necesita contener el descontento social que se ha venido manifestando en los últimos meses, y a la oposición porque al igual que al gobierno no le conviene una explosión social que los saque a ellos del juego, además de estar concertando sus “precios justos” que les permite tener a la burguesía sus súper ganancias. 

La única salida posible a toda la crisis económica, política y social que atravesamos en el país no está en el marco del sistema capitalista. Como vemos, las burguesías busca las máximas ganancias a costa del los explotados y oprimidos, por lo que la tarea de del pueblo trabajador, es la de organizarse, organizarse en un partido que represente realmente los intereses de clase del trabajador. En cada sindicato, junta vecinal, o demás agrupaciones populares, vecinales, discutir un verdadero programa revolucionario que transforme todo este descontento social en acciones de lucha contra los grupos burgueses y el gran capital para así construir el verdadero socialismo.

@trotscauxi

Militante CSR-ETO

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