La clase trabajadora entra en escena

Comienza el año 2018 y los trabajadores venezolanos comienzan a dar los primeros paso de lucha por su difícil situación económica, esto confirma que la clase trabajadora no estaba dormida, está contenida debido principalmente a las direcciones traidoras y sindicalistas que rinden las banderas de lucha por mantener prebendas políticas.

El año lo inician los Cementeros, que luego de la nacionalización, dieron una fuerte lucha contra la tribu de Elías Jaua pero que fue detenida por su dirección sindical; en esta ocasión comenzaron a aparecer -de forma decidida- los trabajadores de la planta de Pertigalete, en el norte del estado Anzoátegui, quienes comenzaron movilizaciones a partir del día lunes 8 frente a la Inspectoría del Trabajo de Puerto la Cruz, protestando por sus pasivos laborales. El día miércoles hicieron una nueva marcha pero hacia el municipio Guanta, contiguo a Puerto La Cruz, llevando consignas por mejoras de las condiciones laborales. A estas se suma las declaraciones de los trabajadores en la planta de Vencemos en el Tigre, quienes denuncian la paralización de la empresa y los cementeros de Barquisimeto y Tachira quienes han estado haciendo asambleas dentro de la empresa, para discutir acciones a realizar ante la paralización de la producción y la difícil situación laboral que están padeciendo.

Otra empresa nacional donde los trabajadores salieron a protestar en este mes ha sido CORPOELEC, en Barquisimeto los trabajadores tomaron la Avenida Vargas el martes 9, cesando la protesta cuando funcionarios de la gobernación llegaron al sitio, mientas que el mismo día hubo una movilización en Cumana encabezada por SUTIECES, en el estado Falcón FETRAELEC ha organizado asambleas y ha hecho denuncias públicas de la situación de la Corporation; los eléctricos denuncian principalmente la precariedad del salario, la falta de implementos para el trabajo, la falta de seguridad para los que operan en la calle y la desinversion en la industria.

Finalmente la lucha de clases ha llegado a las puertas del sector más importante de la clase trabajadora y el de mayor importancia para la subsistencia de la burguesía roja rojita, PDVSA, el año 2017 cerró con denuncias de los mismos trabajadores petroleros por falta de inversión, paralización de la industria y hasta accidentes que el gobierno ha tratado de silenciar como los ocurridos en la planta Amuay, donde hubo una explosión de un horno en la planta de nafta y luego un incendio que afectó una destiladora de la refinería; para el 2018 el 7 de Enero circula por las redes un vídeo de los trabajadores de Petrocedeño, en el que se concentran dentro de las instalaciones y gritan la consigna “El salario no me alcanza, mis hijos tienen hambre”, haciendo sonar sus cascos, luego el 8 de Enero un grupo de trabajadores petroleros en el Zulia realizó una asamblea donde se propuso la salida del actual presidente de la Federación Única de Trabajadores Petroleros de Venezuela (Futpv), Wills Rangel; A esto el gobierno responde a través de la Central Bolivariana Socialista de Trabajadores (CBST) desde la Refinería Puerto La Cruz, pronunciándose el 9 de Enero un grupo de trabajadores en respaldo al Gobierno nacional y las políticas emprendidas en contra de la guerra económica y protección del salario. Pero el 10 de Enero Trabajadores de Pdvsa Petrocedeño realizan un pronunciamiento público exigiendo mejores condiciones laborales y a aumento de salario, también exigen un pronunciamiento urgente del presidente de PDVSA Manuel Quevedo, sobre el contrato colectivo de Petróleos de Venezuela. En el tigre el 11 de Enero el Sindicato de Trabajadores Petroleros y del Gas (STPG) y un grupo de petroleros realiza una marcha demandando el pago del bono navideño adeudado hasta la fecha. De esta manera los petroleros entran en escena denunciando la difícil situación del país y por ahora haciendo demandas para mitigar la difícil situación económica de los trabajadores. Frente a ellos dirigentes como Iván Freitez y José Boda, buscan colocarse a la vanguardia de la lucha con consignas reivindicativas y desvinculado el problema salarial en PDVSA a la crisis económica del país, a la inflación y a la crisis de sobreproduccion petrolera en el mundo, reduciendo la lucha a una simple discusión de contrato colectivo, como si hubiese un contrato colectivo que pudiese enfrentar la difícil situación de los obreros en este 2018.

Tres sectores con presencia nacional están saliendo a reclamar mejores condiciones laborales, tres sectores que por su tamaño suman aproximadamente 200000 trabajadores, sin contar tercerizados y otros vinculados ,y que además forman parte de sectores vitales tanto para la generación de ingresos, petrolero y cemento, como para el funcionamiento de la industrias del país CORPOELEC; estos sectores administrados por el estado, forman parte del ejercito de trabajadores con los que cuenta el gobierno para su sostenimiento, para esto ha puesto a su principal ficha obrera Will Rangel a la cabeza de PDVSA quien había contenido hasta hoy a los trabajadores, en la otras dos corporaciones la direcciones sindicales limitadas a resolver problemas de sus plantas, sin intenciones de unificar al conjunto de los trabajadores en una sola pelea y cada quien defendiendo su parcela, ha dificultado la dinamización de la lucha.

Los problemas que reclaman Cementos, petroleros y eléctricos, son los mismos problemas de toda la clase trabajadora y detrás de ellos vienen otros sectores pronunciándose con firmeza como son los docentes y los trabajadores del metro de Caracas; sus consignas reflejan la realidad del país, lucha contra una inflación, que el gobierno manipula para tratar de rendir los dólares que le entran, que se devora el sueldo de los trabajadores sin posibilidad de que exista contrato colectivo o clausula alguna que permita enfrentarla, la falta de implemento de seguridad en el trabajo y desmejora de los servicios, reflejan la importancia que le da el gobierno a la clase trabajadora, que busca mejores condiciones para el enriquecimiento de la burguesía nacional e internacional, otorgando lineas de crédito directas, acceso a divisas preferencias, rebajas de impuestos, rebaja de tramites arancelarios y pago oportuno a sus acreedores nacionales e internacionales, mientras a los trabajadores les disminuye las armas para defenderse como: la desaparición de los comedores obreros, la disminución de importancia de las solvencias laborales para las empresas, la no supervisión de la obligatoriedad del suministros de uniformes e implementos de seguridad en empresas publicas y privadas entre otros, finalmente la paralización de la producción que denuncian los trabajadores es el reflejo de la incompetencia del gobierno para administrar las industrias vitales, el cáncer que es la corrupción (habilidad mejor desarrollada por los rojos rojitos) y la intención ya inocultable de entrega del país a las trasnacionales, llevando empresas del estado a la quiebra para impulsar su privatización como está ocurriendo ya con la planta de PDVSA en Paraguana arrendada a China y Rusia.

La clase trabajadora venezolana comienza a entrar en escena, por la difícil situación que está viviendo,  ha comenzado a dar los primeros pasos para rebasar sus direcciones sindicales debido a la incapacidad de estas de dar respuestas ya sea por encontrarse bajo el control ejercido por el gobierno, o por la parcelación de las luchas, propio de direcciones sindicalistas; La dirección que demanda hoy la clase trabajadora debe comprender que la lucha reivindicativa está ligada a la lucha nacional y mundial, contra el gobierno, contra la burguesía, y contra el sistema capitalista que está aplicando sobre el pueblo todo el peso de la crisis económica mundial, agudizadas en Venezuela por las políticas de un mediocre gobierno burgués.

No existe solución a la crisis actual si no enfrentamos al sistema e implementamos políticas verdaderamente revolucionarias, pero estas solo podrán ser impulsadas por las clase trabajadora bajo una dirección revolucionaria.  Entre nuestras banderas tiene que estar:  control total de las importaciones para poder decidir que se importa, control de la red de distribución de alimentos y bienes de primera necesidad para superar el contrabando y la corrupción, hacer pública la producción de cada empresa nacional para garantizar que los burgueses no desvíen la producción a otro destino;  dejar de pagar la deuda externa para destinar esos recursos al desarrollo de la industria nacional, romper los acuerdos económicos que comprometen los recursos de la nación, como el del arco minero, la sierra de Perijá, los convenios de explotación petrolera de la faja o la venta de PDVSA a los chinos y rusos, la nacionalización de la banca, sin indemnización y bajo controlobrero, para evitar que se la  roben los rojitos como quieren hacer con Banesco, si no para destinar esos recursos a la producción nacional, todas estas medidas deben estar contenidas en un plan de lucha de la clase trabajadora para enfrentar la crisis.

Solo la clase trabajadora podrá llevar a cabo  medidas consecuentes  clasistas, revolucionarias,  para esto urge la construcción de una dirección que unifique todas las consignas en una sola lucha; No pueden seguir petroleros cementeros, eléctricos, docentes cada cual tratando de resolver su problema de manera separada.  Hoy más que nunca la unidad en el combate es necesaria para enfrentar a un gobierno que nos promete más hambre, más dificultad, más crisis y que para continuar aplicando el paquete económico esta refinando su aparato represivo  que le sirva para aplastar al movimiento obrero y popular.

Demos los primeros pasos de unidad en la lucha discutamos acciones,  pongámonos de acuerdo los revolucionarios para impulsar la organización de un gran congreso de trabajadores, con delegados electos desde la base, para discutir, y decidir un plan de lucha con propuestas obreras, anticapitalistas, socialistas,  Discutamos las posibilidad de  golpear con acciones unitarias y de combate, como puede ser un gran paro nacional que unifique a la clase y nos haga encontrarnos para discutir futuras acciones.   Solo la clase podrá salvar a la clase.

Adrain Ortiz

Militante de la CSR-ETO

 

 

 

 

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