Referéndum y cuestión nacional en Cataluña

Sólo la movilización revolucionaria de la clase obrera puede llevar hasta el fin las aspiraciones democráticas del pueblo catalán.
En el 1-Oct se desarrolló uno de los episodios más significativos -hasta ahora-, como expresión de la crisis mundial en el contexto europeo, y en especial, en el Estado español. Estos episodios fueron la lucha de los Mineros de Asturias, la Marcha de las Antorchas hasta Madrid y la represión al movimiento del 15M, eventos sucedidos en el 2011-2012. Ahora el referéndum vinculante en Cataluña amenaza la unidad nacional española, así como el proceso del Brexit en marcha y el avance de los partidos semi fascistas amenazan con liquidar ese gran proyecto del imperialismo mundial, la Unión Europea (región del planeta con el PBI más grande).
Intereses de clase y autodeterminación nacional
Hasta antes de la crisis económica desatada a fines de 2007 las patronales españolas y catalanas se llevaron relativamente bien. Fue el enorme déficit fiscal y la inmensa deuda nacional lo que disparó el conflicto.
Cataluña es la región más rica del Estado Español, pero la más endeudada.
El PIB per cápita de la Comunidad Autónoma de Cataluña es actualmente de 28.590 €, en comparación con Madrid 32.723 €, el País Vasco 31.805 € o Navarra 29.807 € se ubica en tercera posición, mientras que comunidades más pobres como Extremadura o Andalucía tienen la mitad del PIB per cápita de Madrid, mientras que el PIB en general de Cataluña se ubica en primera posición con 211.915 M.€, Madrid con 210.813 M.€, Andalucía con 148.468 M.€, Valencia con 105.077 M.€ y en cuarta posición el País Vasco con 68.897 M.€. Muchos toman sólo el PIB en general para hacer análisis, pero esto es abstracto, puesto que si no se compara con la participación de la población los resultados son falsos. La Comunidad más poblada es Andalucía con 8.409.657 habitantes, siguen Cataluña con 7.441.176, Madrid con 6.475.872, Valencia 2.167.707 y muy por detrás se encuentra el País Vasco con 2.167.707 (todos datos del 2016). Por lo tanto Cataluña posee el mayor volumen de capital pero también de los mejores rendimientos económicos (con una de las tasas de desempleo más baja dentro del contexto de crisis), pero a su vez a duras penas puede alcanzar un rendimiento económico de una provincia mediocre de Francia, Inglaterra o Alemania. Es decir, en el contexto de la economía europea, la economía más óptima de España sólo juega un rol a lo sumo terciario. La entrada de Cataluña como nación burguesa independiente, en el marco de la económica europea, no puede significar más que la subordinación a alguna otra nación imperialista, sin hablar que el 50% de las exportaciones catalanas se dirigen hacia España, 30% a Europa y sólo 20% al resto del mundo.
Esta dinámica de la economía catalana, que gracias a su temprano desarrollo industrial pudo aprovechar el boom de posguerra, tiene como resultado que dentro del Estado Español el balance entre Madrid y Barcelona se ha equilibrado, como resultado de esto, ya que toda movilidad en terreno económico se desarrolla en el político, el gobierno de la Generalitat de Cataluña pidió en el año 2006 la revisión de los Estatutos Autonómicos en torno a las cuestiones fiscales promulgados en 1983. Zapatero presidente del PSOE había respondido en esa época que aceptaba la petición. En los hechos el gobierno catalán tuvo que llevar el pedido a la Corte Suprema y en el año 2010 se hizo una propuesta que no dejó conforme a Barcelona. Al mismo tiempo, ya con la crisis en marcha, y tras los ajustes aplicados por el partido de la gran burguesía catalana (en ese tiempo, Convergencia i Unió), Artur Mas, President de la Generalitat de Catalunya, pidió a Madrid empréstitos ya que Cataluña es la Comunidad más endeudada: la respuesta fue un rotundo no. A la vez la Corte Suprema como maniobra política abrió varios casos de corrupción contra líderes de Convergencia, el más reconocido contra Jordi Pujol que fue President da Generalitat desde 1980 hasta 2003, un verdadero cómplice del régimen reaccionario. Como respuesta política Convergencia toma dentro de su programa el derecho a decidir, en el cual el PSOE en esa época lo tiene también dentro de su programa y sostiene que apoyará en las elecciones al partido que apoye el nuevo pacto fiscal. El Partido Popular (PP) no estuvo de acuerdo en renegociar ese pacto y como consecuencia en el 2012 Artur Mas renuncia al Gobierno de la Generalitat convocando así nuevas elecciones autonómicas, en las que claramente funcionaban como un referéndum encubierto y que Convergencia ganó, pero con menos escaños que en 2010. En el año 2013 se votó el primer decreto de referéndum y se llevó a cabo en octubre de 2014 con 2.305.290 participantes, 1.861.753 votaron por el sí mientras 232.182 por el no. El procés catalán tiene como trasfondo las movilizaciones de la Diada (Día Nacional de Cataluña) que cada vez se hacían más masivas. En el 2015 hay un gran reagrupamiento de las fuerzas catalanistas, en la coalición electoral Junts pel Sí se forma un frente entre Convergencia, Esquerra Republicana (el viejo partido de la pequeño burguesía catalanista) y varios pequeños partidos como Asamblea Nacional Catalana (ANC) mientras que la Candidatura d’Unitat Popular (CUP) en ese momento declinó la oferta. El 27 de septiembre se convocan a elecciones autonómicas pero Junts pel Sí con Artur Mas a la cabeza no logra formar gobierno a pesar de tener la mayoría de escaños, recién lo logran el 10 de enero de 2016 con la candidatura de Carles Puigdemont (con el apoyo de la CUP que insistió en que se bajara Mas).
El 6 de septiembre de 2017 el parlamento catalán con mayoría de fuerzas a favor del derecho a decidir vota la Ley de referéndum de autodeterminación vinculante de Cataluña con el abandono de los diputados del PP, PSOE y Ciudadanos de la sesión del Parlament. El referéndum se celebró el 1 de octubre del 2017, la Unión Europea durante todo el proceso sostuvo que su único interlocutor es el gobierno central y éste mismo capitaneado por Mariano Rajoy (Partido Popular) envió la Guardia Nacional a intervenir en el referéndum puesto que el PP lo considera ilegal y contrario a la Constitución. Hay un bloque españolista entre el PP, PSOE y Ciudadanos contra cualquier mínimo intento de plantear la autodeterminación de Cataluña, PODEMOS, Izquierda Unida o fuerzas como la de Ada Colau (alcaldesa de Barcelona) sostienen que están a favor del derecho a decidir pero no se posicionan con respecto a si es válida o no la independencia. Las fuerzas sociales que intervienen en este proceso son, principalmente la juventud universitaria (que en España es mayoritariamente de clase media) que hizo varias demostraciones antes del 1-oct y los pequeños productores agropecuarios que el viernes 29 de septiembre hicieron la marcha de los tractores por varias ciudades catalanas. La semana anterior al referéndum la gran incógnita fueron los Mossos d’Escuadra ya que estos responden directamente al gobierno catalán en el mando, pero su salario depende de Madrid. Efectivamente ante la represión y el robo de urnas del domingo estas fuerzas quedaron expectantes dejando que las fuerzas nacionales repriman libremente a los votantes. Los resultados oficiales del referéndum según los independentistas fueron: del censo de 5.313.564 votantes con una participación del 43.03%, votaron por el sí 2.044.038 y 177.547 por el no (44.913 blanco y 19.719 nulo). El 3-Oct tuvo lugar la Vaga General (Huelga general), que más que una huelga de la clase obrera fue un paro cívico, pues la acción fue concertada por los partidos políticos de gobierno, la burguesía y sectores del movimiento obrero. Inclusive fue programada por las fuerzas independistas 3 días después del referéndum, con el sentido de que la clase obrera no sólo no juegue un rol independiente sino que secundario, puesto que el referéndum ya se habría celebrado. No participaron activamente los grandes sindicatos españoles, UGT y CCOO, puesto que el primero juega para el PSOE y el segundo para el Partido Comunista Español, que son baluartes de la Constitución del Régimen del 78. El 10 de octubre fue el día en que Carles Puigdemont tendría que llevar los resultados del referéndum al Parlament, pero lo que hizo no fue más que mostrar lo que ya todos sabemos, que las fuerzas separatistas no son independentistas, si no que quieren renegociar con Madrid y para eso utilizan de base de maniobra el sentimiento nacional catalán. El President declaró la independencia de Cataluña pero esto duró 45 segundos puesto que al instante la suspendió y llamó al diálogo. El gobierno central dio un plazo de dos días para que se aclaren y la Unión Europea dijo que no va a mediar con Cataluña a menos que no suspendan la ley de independencia.
El marxismo y el derecho de las naciones a la autodeterminación
Los marxistas revolucionarios defendemos el derecho a la autodeterminación de las naciones como un principio democrático. Pero por encima de la democracia y el nacionalismo burgueses están los intereses inmediatos e históricos de la clase obrera, que son en definitiva los únicos que pueden liberar a toda la población trabajadora de la opresión nacional y de la explotación de clase.
En 1931, cuando Cataluña estaba gobernada “no por nacionales demócratas catalanes, sino por burgueses imperialistas españoles, aliados a los grandes latifundistas, a los viejos burócratas y a los generales”, Trotsky planteaba que:
“Las tendencias separatistas plantean a la revolución el objetivo democrático de la libre determinación nacional. Estas tendencias exteriormente se han acentuado durante el periodo de la dictadura. Pero mientras que el “separatismo” de la burguesía catalana no es para ella, en su juego con el gobierno de Madrid, más que un instrumento contra el pueblo catalán y español, el separatismo de los obreros y de los campesinos es la envoltura de su indignación social. Hay que establecer una distinción rigurosa entre estos dos géneros de separatismo. Ahora bien, precisamente para separar de su burguesía a los obreros y campesinos oprimidos nacionalmente, la vanguardia proletaria debe adoptar en la cuestión de la libre determinación nacional una actitud audaz y sincera. Los obreros defenderán hasta sus últimas consecuencias el derecho de los catalanes y de los vascos a organizar su vida en un Estado independiente en el caso de que la mayoría de la población de dichas naciones se pronuncie por la separación completa. Pero esto no significa, naturalmente, que los obreros avanzados empujen a los catalanes y a los vascos a la separación. Al contrario, la unidad económica del país, con una amplia autonomía de las nacionalidades, ofrecería grandes ventajas a los obreros y campesinos desde el punto de vista económico y cultural.” (LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA Y LA TÁCTICA DE LOS COMUNISTAS, 24 de enero de 1931)
Es por eso que, aunque el marxismo sostiene que la federación o incluso la fusión de las naciones es, desde el punto de vista económico, el medio más favorable para el desarrollo de las fuerzas productivas, desde el punto de vista político sólo se puede llegar a una situación tal que haga posible la eliminación de las fronteras, es decir al socialismo, apoyando el derecho a la autodeterminación de las naciones e impulsando la federación voluntaria de las naciones, porque para que los pueblos puedan unirse voluntariamente, deben tener la libertad de separarse. Junto con la defensa del derecho a la autodeterminación nacional, los marxistas propugnamos la unidad de la clase obrera por encima de las fronteras nacionales, porque sólo la clase obrera puede alcanzar con la revolución socialista la unión voluntaria de los pueblos, ya que al eliminar la dominación de clase de la burguesía, elimina con ello la causa de la opresión nacional.
Independencia formal e independencia real
Para la burguesía catalana, el separatismo es una ruptura con el gobierno central, pero para quedarse con todo el fruto de la explotación de los trabajadores. En cambio, aunque Cataluña tiene una amplia autonomía, no hay duda de que para los trabajadores catalanes se trata por un lado del rechazo a la opresión del Estado Español, pero sobre todo de la lucha contra las condiciones de creciente explotación que le imponen las clases dominantes del Estado central y de la burguesía catalana.
Esto quiere decir que, los marxistas revolucionarios, luchando consecuentemente por el derecho del pueblo catalán a autodeterminarse, o sea, que pudiera realizar y votar en el referéndum del 1-Oct, hubiéramos aconsejado no votar por la independencia. La unidad de la clase obrera de las distintas nacionalidades de España, es más importante que una independencia que sólo sería formal, ya que inevitablemente Cataluña, como cualquier otro Estado secundario de la Unión Europea, caería bajo la dominación económica de las potencias europeas dominantes. Es por eso que, en esas condiciones, el voto por el sí, vinculado a la concepción política etapista pequeñoburguesa o directamente burguesa, conducía a una trampa, a una República Catalana que se quiere arrodillar ante la Unión Europea, y que por eso mismo no puede traer ningún beneficio para el pueblo trabajador.
La única forma de conquistar una independencia real, es por medio de la revolución socialista, expropiando los medios de producción en manos de las burguesías imperialistas y de los grupos burgueses nacionales más importantes. Y para ese objetivo es fundamental la unidad revolucionaria de la clase obrera, ya que es potencialmente la fuerza impulsora y protagonista central de la movilización por la revolución obrera y socialista, que en su desarrollo se cobraría con creces los sacrificios que la burguesía centralista del Estado Español y la burguesía catalana les han hecho sufrir en el último siglo.
La inconsecuencia de la burguesía y el programa para la movilización de la clase obrera. Sin embargo, ahora ya se ha votado, y la mayoría de la población catalana se pronunció por la independencia. Puigdemont representante de la burguesía catalana, sintiendo las presiones del Estado central y respondiendo de acuerdo a la cobardía de su clase, se ha burlado de su pueblo, proclamando la independencia en suspenso para negociar con Rajoy y el Rey. ¿Negociar qué? El pueblo catalán no votó por negociar, sino por la separación.
La clase obrera participó del paro cívico y la movilización del 3 de octubre por la independencia de Cataluña y contra la represión ejercida por el aparato represivo central el día de la votación, pero bajo la dirección de los partidos burgueses y la burocracia sindical catalana. Ahora, si la clase obrera quiere realmente la separación, se impone la necesidad de una verdadera huelga general, de una acción de la clase obrera políticamente independiente de la burguesía y sus partidos, esta vez para que Puigdemont haga efectivo el mandato del pueblo. Esta huelga debe ser impulsada a partir de la organización de comités de base, para que no sea abortada por la burocracia sindical dirigente. La clase obrera organizada democráticamente, a partir de sus comités de base por empresa, podría ser el eje organizador del pueblo catalán en comités de lucha por la autonomía e independencia de Cataluña, y coordinarlos a nivel nacional. Solo la clase obrera puede garantizar la victoria instaurando un gobierno obrero y popular, y la República Obrera de Cataluña, que habrá de consolidarse con la constitución de una Federación Socialista de la Península Ibérica.
Nada se puede esperar de los partidos agrupados en Junts pel Sí, que ni siquiera son independentistas ya que Convergencia directamente ha colaborado estrechamente con España, sus intereses materiales están ligados por mil lazos con España como Estado. Tampoco Esquerra Republicana ha pasado la prueba de la historia, ya que en la declaración de la independencia de 1934 se demostró completamente impotente para resistir e integró a los pocos años otro gobierno republicano español.
Los partidos de izquierda centristas se adaptan al nacionalismo burgués y al democratismo pequeñoburgués, tomando el derecho democrático a decidir como un fin en sí mismo, desconectado de los intereses antagónicos de clase, y sin explicar que la independencia formal no resolverá ninguno de los problemas de la clase trabajadora y el pueblo pobre, que sólo se cambiará la dependencia directa del Estado español por la dependencia indirecta de los sectores más fuertes de la burguesía imperialista europea. Por otro lado, están los que plantean la formación de la Federación Socialista de la Península Ibérica, pero esta consigna aparece como una abstracción desconectada del resto del programa.
Nosotros sostenemos el derecho a decidir del pueblo catalán, que es una nacionalidad, un pueblo, que España nunca pudo asimilar. Llamamos a la clase obrera a defender el derecho a la autodeterminación con sus métodos, con piquetes de autodefensa, con la huelga general, con un programa para que la clase obrera ibérica enfrente unida la crisis capitalista. La Asamblea Constituyente que propugnan algunas organizaciones que se reivindican trotskistas, si no es convocada por un gobierno provisional de obreros y del pueblo pobre, sólo puede ser un medio para que la burguesía catalana desvíe la movilización obrera y popular.
La lucha no es por derribar el régimen del 78, sino por construir un Estado de los trabajadores de todos los pueblos ibéricos.
Toda la clase obrera española debe defender el derecho del pueblo catalán a la autodeterminación, y luchar por la unidad de la clase obrera contra el ajuste burgués impuesto por la burguesía de Europa, España y Cataluña sobre todos los trabajadores ibéricos y europeos. Solo bajo una dirección revolucionaria de la clase obrera se puede desarrollar la lucha por la independencia hacia la revolución proletaria, que es la única salida a la crisis para el conjunto de los trabajadores y pobres de la ciudad y del campo.
Comité de Enlace Internacional CSR-El Topo Obrero (Venezuela)/Partido de la Causa Obrera-PCO (Argentina)
17/10/17

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