“Democracia” Sólo Puede Haber Con Los Trabajadores En El Poder

Desde hace meses, el gobierno de Macri y varios de sus funcionarios han tratado de introducir elementos de conciencia reaccionarios, minimizando la cantidad de desaparecidos-asesinados por la dictadura, e intentando reinstalar la teoría de los dos demonios.

La línea de los políticos burgueses para “cerrar” la fractura entre el pueblo y las FFAA tuvo varios capítulos. El juicio a la Junta de Alfonsín, seguido de la obediencia debida y el punto final. Luego vinieron los indultos de Menem. Pero nada de eso funcionó. Los políticos burgueses más lúcidos entendieron que la única forma de “dar vuelta la hoja” en esta cuestión era satisfacer el reclamo de los organismos de derechos humanos, concediendo en parte memoria, verdad y justicia. Así es que al kirchnerismo le venía como anillo al dedo para ganarse una base popular impulsar los juicios para condenar a algunos oficiales que ya están sin mando de tropa hace muchos años, alrededor de unos mil en total, es decir no se llegó a condenar a 2 por centro clandestino de detención. Esa política a partir de bajar el cuadro de Videla, le sirvió al kirchnerismo para llevar a las masas que se había levantado contra el gobierno burgués en 2001 a las urnas en donde iban a votar por otros gobiernos burgueses.

Tras años de juicios y juicios interminables, y un millar de condenas, CFK considero durante sus últimos discursos que ya había llegado la hora de dar vuelta la página y Hebe de Bonafini completó el blanqueo institucional con el “estas son otras FFA”, y su foto con Milani, sin el pañuelo blanco. No se trata “sólo” de la foto con un milico acusado de actuar en la represión bajo la dictadura, lo que ya es gravísimo para la dirigente “emblemática” de las Madres de la Plaza, sino que la actitud de Hebe actuando en nombre de su adhesión al kircherismo, es para lavarle la cara a las FFA, es decir, en función de los intereses del régimen burgués.

Ahora Macri ha tratado de avanzar unos pasos más que CFK: desde el blanqueo institucional de la FFAA al blanqueo moral por medio de la justificación político-militar del accionar represivo.

Es que las FFAA son el pilar del Estado burgués, su brazo armado para defender el Estado burgués de una insurrección obrera y popular. Justamente esa grave ausencia la sintió la burguesía en el 2001 y por eso De La Rúa no pudo sostener el Estado de sitio, y se tuvo que ir en helicóptero.

Apoyamos la lucha de los organismos de derechos humanos para encarcelar a todos los responsables de las torturas y asesinatos de la dictadura.

Pero el programa de la movilización del 24 de marzo no se puede agotar en esa reivindicación. Porque el golpe de Estado fue un golpe contrarrevolucionario, para quebrar la resistencia de la clase obrera e imponerle un plan de superexplotación al servicio de las grandes patronales y el imperialismo yanky.

Y así como el trasfondo económico del golpe del 76 fue la crisis económica internacional que comenzó en el 74, ahora cuando llevamos casi 10 años de crisis mundial que no encuentra salida, se le vuelve a plantear a la burguesía la necesidad de imponer un “ajuste” es decir aumentar la explotación de la clase trabajadora para no hundirse. Si hace falta la burguesía volverá a recurrir a la represión y al golpe militar.

En ese sentido, durante los últimos días arreció una campaña en los medios contra los piquetes en la 9 de julio, contra la huelga de los docentes, y en distintos tonos los periodistas a sueldo de la burguesía o gorilas por vocación, reclamaban represión.

Por eso es que no hay una vía que sea sólo democrática para garantizar un “nunca más”. Los compañeros que no quieren que se mezcle la política en una marcha en donde –según piensan- “debemos estar todos unidos por la democracia”, en realidad están aferrándose a una ilusión, que no se corresponde con la realidad.

Desde que la sociedad está dividida en clases antagónicas, en explotados y explotadores, la democracia pura no existe y no puede existir. En el capitalismo la “democracia” es el régimen que encubre la dictadura del capital. El Estado defiende la propiedad privada de los medios de producción en manos de la burguesía, y en particular las FFAA son su brazo armado, las garantes de última instancia para sostener este régimen de explotación contra las luchas e insurrecciones obreras y populares.

Por eso un programa si es consecuentemente democrático debe proclamar la lucha por la eliminación de la sociedad de clases y por que el Estado esté en manos de la mayoría de la sociedad, en manos de la clase trabajadora, la disolución de las FFAA y de represión al servicio de la burguesía y su reemplazo por milicias obreras y populares. Esas sí que serían “otras FFAA”, y sería la única garantía de que “nunca más” se vuelva a repetir un golpe militar. Esta “democracia” de nuevo tipo, sería también una “dictadura” de clase, de la clase trabajadora, pero sería entonces una democracia para la mayoría de la sociedad, y sólo reprimiría los intentos de contrarrevolución de la burguesía y el imperialismo.

Para que la crisis la paguen los capitalistas: Gobierno de Trabajadores

Frente a la crisis, los bandos burgueses y los partidos que representan sus intereses presentan programas diferentes. El kirchnerismo, ahora que perdió el poder vuelve a insistir con los subsidios a las pymes financiados con los impuestos a la renta del campo y con emisión monetaria, y con producir básicamente para el mercado interno, Brasil y algún otro país latinoamericano. Pero en los últimos años del gobierno de CFK este programa demostró sus límites (íbamos camino a la hiperinflación como con Alfonsín) ante la crisis mundial y tuvieron que poner proa al ajuste tradicional y al nuevo endeudamiento internacional.

El kirchnerismo, como todo gobierno que se basa en políticas keynesianas, es el prólogo de un “ajuste” más o menos ortodoxo.

El macrismo es la reacción de la burguesía cuando llega a ver el borde de otro abismo ante sí. En esencia es la misma reacción que se impuso con Menem y con Martínez de Hoz y la dictadura militar, con más o menos gradualidad, con más o menos combinaciones de herramientas económicas. Pero después de un período de expansión subsidiada, sin sustento real, viene el ajuste. Esto es inevitable en el marco del capitalismo.

Por eso los trabajadores no debemos apoyar ninguno de los planes de los partidos patronales, porque todos van en contra nuestra: ni el “cambio” de Macri, ni el “volveremos” kirchnerista, ni el término medio de Massa, ni tampoco a los gobiernos provinciales como el de los falsos “socialistas” o “progresistas” del PS, que son gerentes de las patronales y se hacen los distraídos pero fueron parte de la Alianza que llevó a De La Rúa al gobierno.

Los trabajadores debemos proponer nuestro propio programa:

*Salario mínimo = a la canasta familiar (hoy casi $26 mil, como reclaman los aceiteros).
*Ningún despido, ni suspensiones: reparto de las horas de trabajo sin rebaja salarial..
*Estatización con administración de los trabajadores de toda empresa que cierre o despida masivamente.
*Contra la represión, piquetes de autodefensa.
*Abajo la burocracia sindical: por delegados, comisiones internas y sindicatos clasistas.
*Por un Gobierno de Trabajadores que expropie a la burguesía.

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