DE UN NACIONALISMO TIBIO, A LA ENTREGA TOTAL DEL PAÍS

Cuando nos acercamos al primero de mayo, cuando el imperialismo y todas las fuerzas reaccionarias a escala planetaria han derrotado o desviado las más grandes expresiones de descontento obrero y popular en el Norte de África, sur de Europa, incluso en el seno de los propios Estados Unidos, que derrocaron gobiernos como el de Gadafi y el de Mubarak e hicieron tambalear al de Asad, las masas están sufriendo la respuesta imperialista con una ofensiva general para hacerles pagar la crisis capitalista explotada en 2008 y cuyas raíces no han sido resueltas, sino que empiezan a resurgir en lo que se prevé con una mayor fuerza, sin haber resuelto el problema central de la construcción de fuertes núcleos marxistas revolucionarios.

En Venezuela, como parte de la contraofensiva imperialista para poner en orden su autodenominado traspatio, las masas cansadas de tanto tratar de avanzar sobre el capitalismo sin resultados y sin haber sufrido derrotas importantes, han cedido algunos espacios, al igual que en Argentina, Bolivia y Ecuador.

Para el Gobierno bolivariano han quedado atrás los discursos antiimperialistas y socialistas, estridentes algunos, tibio si asumimos que la creación del UNASUR fue una respuesta al ALCA por la unidad de los países latinoamericanos, el levantamiento de la bandera contra el bloqueo a Cuba y la devolución de Guantánamo; la denuncia del papel depredador y colonialista de los EEUU en el mundo… Más allá, ni siquiera en los años del golpe del 11A – 2D, ninguna propiedad imperialista fue tocada ni con el pétalo de una rosa, por el contrario, abundaron los llamados a invertir en el país, se firmó el Tratado de Doble Tributación que exonera a las empresas gringas de pagar impuestos en nuestro país y se ayudó a transnacionales como la Nestlé para ampliar su producción. Era la época de las vacas gordas por los altos ingresos petroleros y del saqueo de estas riquezas mediante el cobro de intereses, de los más altos del mundo, por un endeudamiento criminal negociado con la banca internacional y países que se les disfraza como hermanos.

Pero llegó la crisis y con ella el vaciamiento de las reservas internacionales, el desnudamiento de una economía fortalecida en sus lazos de dependencia económica del mercado internacional, de una economía más dependiente de las  importaciones que en cualquier otro momento.

El no querer reconocer la profundidad de la crisis y sus orígenes, lleva a un Maduro, cooptado plenamente por el capital, a construir discursos ideologizantes que tratan de encubrir las medidas que nos llevan al desbarranque económico; Se crea la Zona Estratégica de Desarrollo Integral del Arco Minero del Orinoco para el disfrute del gran capital el cual verá realizado sus sueños de poder explotar una mano de obra asalariada sin derechos a sindicalizarse, contratar colectivamente, a realizar huelgas, ni siquiera a manifestar y con privilegios como la exoneración de impuestos. Toda una Venezuela “dictatorial”, rodeada de otra “democrática” con su parlamento y demás instituciones cobertura a la más cruel explotación de nuestros trabajadores, ese es el Arco Minero del Orinoco que abarca el 12% del territorio nacional entregados a la minera canadiense Gold Reserve, la cual le adelantó al gobierno un préstamos de 5.000 millones de dólares y otras empresas de Asia, África, Europa y América que vienen en camino. Se negocia el refinanciamiento de la deuda externa y nuevos endeudamientos con China, que más que solución son nuevas horcas en nuestro pescuezo que más temprano que tarde nos la van a cobrar con intereses usureros.

Pero que Maduro esté ganado para salvar al capitalismo de la crisis que se vive, no significa que no tenga diferencias con un sector de la burguesía y el imperio mismo de los tiempos dentro de los cuales se debe aplicar el requerido plan de austeridad. Sabiéndose con debilidades ha realizado llamados a consolidar el Pacto de Gobernabilidad que hemos denominado Nuevo Pacto de Punto Fijo, iniciado por Chávez a fin de ponerle muros de contención a las masas, que muestran vitalidad y por ende capacidad de respuesta a los golpes que se le aplican para que pague íntegramente la crisis con medidas como el aumento de la gasolina, la devaluación de la moneda y los aumentos de precios de los alimentos que gota a gota llenan el vaso. El intento fallido de pechar con el ISLR el salario mínimo, mostró lo que decimos de la vitalidad de las masas. A nivel nacional trabajadores del sector público y privado se expresaron en rebeldía y hasta con movilizaciones en contra de dicha medida. Ni el apoyo de Will Rangel, presidente de la CSBT pudo evitar las manifestaciones de sus propias bases sindicalizadas. El descomunal aumento del pasaje en casi un 80% no ha sido asimilado plenamente por el pueblo, expresándose por diversas vías el descontento. Los nuevos aumentos de la gasolina y de la devaluación de la moneda con sus aumentos de precios están en camino indetenible, por lo que el gobierno prefiere dar pasos atrás en uno que otro momento, buscando evitar una confrontación de consecuencias impredecibles. El retroceso gubernamental en el cobro del impuesto a los trabajadores, fue ese botón muestra.

El Paquete de austeridad apenas está sacándose el papel de regalo que le sirve de adorno y las masas ya empiezan a incomodarse; los próximos pasos pueden no ser recibidos con tanta pasividad.

Pero a la crisis internacional del capitalismo le salió compañía como es la crisis del agua y el de la electricidad que son de factura nacional chavista, pues durante lustros no se realizaron inversiones significativas en el sector generador de electricidad y de su distribución. Ni siquiera la anterior crisis “generada” por el fenómeno de “El Niño” les espabiló para que tomaran las medidas adecuadas para que hoy no estuviésemos en el punto donde nos encontramos que es la amenaza real de una paralización parcial o total de la generación de hidroelectricidad desde El Guri. En varios puntos del País las expresiones de descontento por las fallas y cortes de electricidad se han visto en diversas protestas de calle, que se han sumado al grave problema de abastecimiento de productos alimenticios y al aumento del pasaje.

En el plano político, el desarrollo del Nuevo Pacto de Punto Fijo ha tenido sus tropiezos por las desavenencias surgidas al interior de la MUD, que reflejan las contradicciones existentes en el propio seno de la burguesía sobre cuál es plan alternativo y el momento oportuno para sustituir a Maduro en su potencial fracaso para golpear de manera contundente la capacidad de lucha del pueblo trabajador, de derrotarlas antes de que estas con sus movilizaciones desborden la institucionalidad burguesa y puedan poner en peligro el orden burgués.

Mediaciones internacionales y nacionales no han logrado poner de acuerdo los dos bloques burgueses para evitar que se generen fisuras y hasta divisiones abiertas por donde las masas cuelen su descontento. El papel de bomberos que están jugando las alas sindicales de la MUD y del PSUV-GPP hasta ahora han sido efectivas frenando a las masas en sus aspiraciones reivindicativas, pero se corre el peligro que por diferencias en puntos políticos secundarios como en el llamado decreto de emergencia, se produzcan tales fisuras entre ambos bloques (PSUV-GPP y la MUD) que generen movilización incontrolables, por lo que es importante, sino para frenar, si para evitar un calentamiento del ambiente social nacional que refleje el verdadero descontento de las masas explotadas y oprimidas.

La situación del país se desarrolla por un pendiente hacia grandes conflictos por el fuerte deterioro de las condiciones de vida y trabajo del pueblo. Hasta ahora solo la carencia de una dirección política revolucionaria combativa ha evitado el choque abierto entre los trabajadores y el gobierno. La misma ausencia de una dirección sindical combativa ha sido determinante para que sectores importante de la clase, como los sidoristas, los eléctricos, educadores de superior, media y básica, petroleros, empleados públicos hayan sido aplacados coyunturalmente y desviados de sus aspiraciones reivindicativas. La construcción de esa dirección política expresada en un partido leninista, de esa dirección sindical combativa, que se facilitaría gigantescamente con la construcción del partido leninista, es una necesidad urgente lo que convoca a todos los núcleos revolucionarios a unir esfuerzos tras una plataforma programática alternativa al paquete de austeridad burguesa y entreguista del país, hasta que la clase la asuma, la haga sangre de su sangre y la materialice en las luchas que entierren al capitalismo y a sus defensores y sobre esas ruinas construyamos la única alternativa a la crisis que vivimos: un gobierno obrero y popular en una Venezuela Socialista. Cercano el primero de mayo, la construcción de esa dirección socialista revolucionaria es una tarea imperiosa de primer orden.

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