Sobre yihadismo y fascismo

Tras los ataques yihadistas de París pudimos constatar que varias corrientes que se reivindican trotskistas basan su posición política en la caracterización de que el yihadismo es un movimiento fascista o “semi-fascista”, o un agente del imperialismo. Así lo escriben en sus declaraciones sobre esos hechos:

CIT: “Estos terroristas que dicen defender una “religión” no son mejores que los islamófobos reaccionarios.” Gauche Revolutionnaire (CIT en Francia) 8/1/15.

Alan Woods de la CMI: “A pesar de su aparente oposición, los nacionalistas de derecha y los islamistas se apoyan el uno al otro y se alimentan mutuamente. De hecho, son la cara y la cruz de la misma moneda reaccionaria.”

LIT-CI: “Este atentado no fue en defensa de una “causa justa” con una metodología equivocada. Fue una expresión de los que defienden un autoritarismo semi-fascista, con una metodología desastrosa.”

PO: “La masacre de Charlie Hebdo y el atentado antisemita tienen que ser condenados sin apelación. La libertad de expresión y la vida de los trabajadores y de la población tienen que ser defendidos sin condiciones. Se trata de métodos y políticas fascistas.” <Roberto Gramar (desde París) 15/1/15 (Prensa Obrera N° 1347)>

“El accionar criminal de los gobernantes franceses no puede ser soslayado con el pretexto de una masacre perpetrada por un terrorismo de clara connotación fascista, de cuyo desarrollo y crecimiento no son ajenos. En definitiva, el terror fascista de EI es un resultado de las conspiraciones de la Otan para estrangular la revolución árabe.” Pablo Heller 15/1/15 (Prensa Obrera N° 1347)

FT-CI/PTS:  “Recibimos con estupor y dolor la noticia del atentado ocurrido esta mañana en las oficinas de Charlie Hebdo, un semanario satírico progresista de renombre…La conmoción crece en estos momentos en la población y en los círculos progresistas a los que estaban ligados estos periodistas…

Estos individuos y sus posibles cómplices, encarnan principalmente el obscurantismo más reaccionario y retrógrado. Obscurantismo financiado, directa o indirectamente, por las petro-burguesías y las petro-monarquías de Golfo, aliadas de las potencias occidentales, pero que intentan sacar provecho propio a la crisis económica y geopolítica, que caracteriza la situación internacional. Este obscurantismo es a su vez alimentado por los imperialistas que, desde el 2001, intensificaron, en nombre de la “democracia”, una ofensiva reaccionaria en toda la línea, a través de sus intervenciones militares, sus ocupaciones criminales y su apoyo a la política racista y colonial del Estado sionista de Israel.    Juan Chingo de la FT desde París 9/1/15

SoB- Nuevo Mas: “Este ataque aberrante es una expresión de las peores ideas reaccionarias y lo condenamos firmemente…estas corrientes reaccionarias que se reivindican del Islam, han puesto en pie gobiernos ultra reaccionarios allí donde se encuentran en el poder…. estas corrientes no son para nada anti-imperialistas.  Una gran parte del financiamiento de los movimientos reaccionarios de Medio Oriente proviene de las petromonarquías del Golfo, reaccionarias hasta la médula y aliadas de las potencias imperialistas occidentales, o de la venta de petróleo a Turquía o a otras potencias imperialistas”.

GMI (CoReP): “El yihadismo no es la única corriente fascista, como lo demuestra el asesinato de un militante antifascista por un grupo nazi en Francia, los múltiples asesinatos de turcos por un grupo nazi en Alemania, la masacre de los jóvenes socialistas por un nazi en Noruega, las palizas a inmigrantes y el asesinato de un cantante a manos de Amanecer Dorado en Grecia, etc.” (negritas nuestras)

Es decir, algunos los caracterizan directamente como fascistas, otros lo hacen indirectamente diciendo que los grupos fascistas europeos y los yihadistas son lo mismo, y otros los describen como grupos al servicio del imperialismo. Con esta caracterización algunas de estas corrientes se suman a la democracia pequeñoburguesa proimperialista europea que adhiere a la “lucha contra el terrorismo”. Mientras que otras adhieren a la teoría de “los dos demonios” por la cual, aún cuando el yihadismo se enfrenta militarmente al imperialismo, toman una posición neutral, ni con uno ni con otro, rechazando a los dos, es decir, como una variante del satchmanismo (1).

“Los nombres en política sirven para diferenciar, y no para echarlo todo en un mismo saco”

(L. Trotsky, La lucha contra el fascismo en Alemania)

Las masacres cometidas por el EI/ISIS (o Boko Haram) contra determinadas etnias y/o adherentes a determindas religiones considerados por los yihadistas infieles…. (como los yazidíes y los kurdos), con el objetivo de expulsarlas del territorio a conquistar, la opresión recalcitrante sobre las mujeres, los asesinatos de homosexuales, no pueden sino causar repulsión. El control dictatorial que imponen sobre la población trabajadora del territorio conquistado indudablemente está al servicio de la explotación capitalista. Por lo tanto, cualquier partido que se reivindique obrero y marxista debe considerar a estas organizaciones yihadistas categóricamente como enemigas de la clase trabajadora y de la revolución socialista. Acá no sólo no estamos discutiendo darle apoyo político al yihadismo (2), sino que por el contrario, creemos que la clase obrera y los campesinos y sectores populares pobres deben organizarse y armarse para derrotar sus intentos de imponer estados teocráticos, es decir, una dominación dictatorial. Lo que estamos discutiendo es en qué campo militar nos ubicamos en la guerra desatada entre las masas sublevadas y las organizaciones yihadistas, por un lado, y las fuerzas militares del imperialismo y sus aliados, por el otro.

Porque lo que hacen las organizaciones yihadistas no es más que llevar hasta las últimas consecuencias un nacionalismo bonapartista sectario-religioso, que puede adquirir un carácter “sui generis” como todo régimen burgués de un país semicolonial. Y los marxistas tienen que distinguir cuando ese bonapartismo sui generis se apoya en el imperialismo contra las masas, de aquel que se apoya en las masas contra el imperialismo. Como diría Lenin, hay que distinguir entre el nacionalismo de una nación oprimida que lucha contra la opresión, de aquel que trata de imponer la opresión contra su pueblo u otras nacionalidades.

Estas corrientes que se reivindican marxistas y trotskistas no hacen un análisis de clase del fenómeno yihadista, ni lo ubican como parte de la lucha de clases a nivel internacional. No parten de reconocer que en Irak, Siria, Libia, Malí y Yemen hay insurrecciones de masas, que se continúan en guerras civiles y de liberación nacional. Que una coalición imperialista encabezada por EE.UU y Francia ha desatado una nueva guerra con bombardeos y tropas terrestres en esos países, y que el yihadismo es parte de la lucha de los pueblos musulmanes contra el imperialismo (3), al mismo tiempo que tratan de imponer su estado teocrático. Se guían por la “forma” brutal  de imponer sus concepciones religiosas a la población del territorio que logran controlar y por la utilización del método terrorista contra objetivos civiles, pero ignoran deliberadamente que son parte del frente militar que lucha contra el imperialismo, y que en gran medida es por eso que son tolerados sus abusos y su yihadismo radicalizado por las masas sunitas.

Efectivamente, el EI/ISIS era una organización yihadista hasta hace poco desconocida, pero últimamente, en cuanto se transformó en el nuevo y principal enemigo de EE-UU y del gobierno proimperialista irakí, por intermedio de la campaña de propaganda imperialista se ha hecho la organización más conocida. Y lo que más se conoce, es que intenta imponer su dominación por métodos brutales y despreciables. Los medios de prensa internacionales dan amplia difusión de sus actos que sólo pueden causar repugnancia como cuando recientemente arrojaron a homosexuales desde un edificio para que terminen su vida estrellados contra el piso, o condenar a muerte a un grupo de adolescentes porque estaban mirando un partido de fútbol, la brutalidad de la opresión de las mujeres, o el hecho mismo de pretender imponer su concepción religiosa, en el marco de un estado teocrático con un régimen dictatorial.

Pero caracterizar a estas organizaciones como fascistas no sólo no es marxista, sino que es funcional a la campaña imperialista, que pretende ubicar la lucha contra el “terrorismo” yihadista en el plano de la lucha de la democracia contra el fascismo, cuando en realidad lo que busca el imperialismo es imponer su dominación en los territorios controlados por el yihadismo y en todas las naciones semicoloniales del Medio Oriente y Africa que se han levantado contra los gobiernos proimperialistas.

El yihadismo no es ni más ni menos que el programa burgués teocrático que se ha impuesto en otros países como Irán (aunque en Irán domina el clero chiíta y el yihadismo es sunita), pero llevado a la práctica con los métodos de la pequeña burguesía radicalizada y armada.

Los que caracterizan al EI/ISIS como un “demonio” igual o peor que el imperialismo, al mismo tiempo apoyan la lucha de los grupos palestinos que actúan en la Franja de Gaza. El 31 de enero un tribunal de El Cairo  ilegalizó  al brazo armado del grupo palestino Hamás, las Brigadas Ezzedin al Qassam,  acusándolo de estar implicado y de financiar atentados terroristas en territorio egipcio en la ciudad de El Aris, en la región del Sinaí, en los que murieron 30 personas. El atentado ha sido reivindicado por el grupo Ansar Beit al Maqdis, afiliado al Estado Islámico.

¿Hay una diferencia cualitativa entre el  Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) o la Yihad Islámica de Palestina con el Estado Islámico? Desde el punto de vista militar esas organizaciones tienen en común que las dos primeras se enfrentan al sionismo, principal ariete del imperialismo en la región, mientras que el EI/ISIS apoyado en el levantamiento de las masas suníes se enfrenta militarmente al gobierno proimperialista de Irak y sus aliados kurdos y a la propia coalición imperialista encabezada por EE.UU. En Siria durante un tiempo fueron también parte de la lucha armada contra Al Assad. Si Hamás ha aceptado participar en elecciones (las cuales ganó en el 2006), fue obligado por las circunstancias histórico-concretas que dieron lugar a su surgimiento, y a su enfrentamiento político con los integrantes de la OLP, pero conquistó su dominio en Gaza, aunque en otro marco, con un método similar al yihadismo, a partir de la organización de sus milicias y de una amplia red de asistencia social a la población. Por estas condiciones, y tradición más secular del pueblo palestino, es que el Hamás se adaptó e impuso una versión menos radical de la Sharia.

¿Y qué diferencia hay entre el EI/ISIS y los talibanes? ¿Acaso no había que ubicarse militarmente del lado de los talibanes contra la invasión de Afganistán por parte de la coalición imperialista?

Errores similares de caracterización ha cometido en la historia el stalinismo, cuando caracterizaba a la socialdemocracia alemana como socialfascismo. O el PC y el PS argentinos, que caracterizaban al peronismo como fascista. En el primer caso, esa caracterización llevó a abrirle el paso al triunfo de Hitler, el verdadero fascismo. Y en el segundo caso llevó al PC y al PS a ponerse del lado del frente burgués proimperialista, la Unión Democrática, contra las masas trabajadoras dirigidas por el peronismo.

Las corrientes trotskistas se horrorizan con los métodos “bárbaros” del yihadismo, pero olvidan que la verdadera barbarie viene de la mano del imperialismo, que ha arrasado pueblos enteros, que asesina a mansalva a la población civil en sus campañas “civilizadoras”, que destruyó con bombas racimo, y bombas con químicos letales, ciudades enteras como en Fallujah (Irak). Que secuestra y tortura en cárceles clandestinas. ¿Hace falta que recordemos más atrocidades imperialistas? No sólo es portador de la “barbarie” en su intervención directa, sino indirectamente apoyando dictaduras feroces como la Junta Militar argentina o la dictadura de Pinochet, para nombrar sólo dos de las más conocidas en América Latina, pero podríamos seguir la lista.

Las corrientes trotskistas que pretenden justificar su posición argumentando el financiamiento imperialista al yihadismo, desconocen conscientemente las contradicciones entre el imperialismo y las burguesías nacionales de los países semicoloniales.

Para poner un solo ejemplo, de los innumerables que hay en la historia. ¿Acaso la dictadura militar argentina no fue un agente directo del imperialismo yanky?  ¿Y acaso no fue una política justa la unidad de acción militar de los trotskistas argentinos con la dictadura militar encabezada por el general Galtieri cuando esta se enfrentó contra el imperialismo inglés (apoyado por EE.UU) en la guerra de Malvinas, aún cuando la dictadura había torturado y desaparecido-asesinado a 30 mil activistas obreros y populares, y reprimido las huelgas obreras?

¿El yihadismo es fascismo?

¿Qué es el fascismo?

“El fascismo es un medio específico de movilizar y organizar a la pequeña burguesía en interés social del capital financiero.” (L. Trotsky, “Bonapartismo y Fascismo”)

“Los comunistas italianos, que se han enfrentado desde hace mucho tiempo al problema del fascismo, han protestado más de una vez contra la utilización muy extendida y errónea del concepto. En la época del VI congreso de la Internacional Comunista, Ercoli (seudónimo de Palmiro Togliatti) desarrollaba todavía  posiciones sobre el problema del fascismo que son consideradas ahora como <trotskistas>. Definiendo al fascismo como el sistema más consecuente y más acabado de la reacción, Ercoli explicaba: <<Esta afirmación no se basa ni sobre los actos terroristas y crueles, ni sobre el gran número de obreros y campesinos asesinados, ni sobre la ferocidad de los diferentes tipos de tortura ampliamente empleados, ni sobre la severidad de las condenas; está motivada por la destrucción sistemática de todas las formas de organización de las masas. En esto Ercoli tiene totalmente razón: la esencia y el papel del fascismo consiste en liquidar completamente todas las organizaciones obreras e impedir el renacimiento de las mismas”.

(L. Trotsky, “Democracia y fascismo”, en “La lucha contra el fascismo en Alemania”)

Si bien comúnmente los fascistas lanzan sus bandas armadas para atacar a las minorías étnicas o religiosas, en realidad este es un objetivo “secundario” de sus ataques, ya que en esencia el fascismo está dirigido a aplastar al movimiento obrero al servicio del imperialismo. Organizaciones como Amanecer Dorado (Grecia) o Svoboda y Pravy Sektor (Ucrania) son directamente fascistas. Sus bandas armadas son utilizadas para atacar a la clase obrera o a los inmigrantes y opositores “marxistas” con métodos de guerra civil. Otras organizaciones con forma de partido electoral, como el Frente Nacional de Marine Le Pen, tienen un carácter pre-fascista porque todavía no han organizado sus bandas armadas, tal como era el movimiento nazi de Hitler cuando se presentaba a elecciones y juraba que iba a defender la democracia. Pero se postulan para cumplir su función de aplastar al proletariado al servicio del capital financiero imperialista, cuando llegue la hora. Este es el verdadero fascismo.

Estas corrientes que se reivindican trotskistas son incapaces de distinguir bajo la forma política, el contenido económico y social. Trotsky afirmaba que si se prescindía del carácter social de la URSS, por sus métodos, la burocracia soviética no se diferenciaba en nada del fascismo.

Podríamos decir lo mismo del yihadismo islamista. Sus métodos no se diferencian de los del fascismo. Pero se trata de un movimiento de base social pequeñoburguesa de países semicoloniales, no sólo oprimidos por el imperialismo en general, sino en los cuales el imperialismo actualmente está interviniendo militarmente. Es totalmente opuesto por el vértice al fundamentalismo cristiano del Tea Party. Eso sí que es el huevo de la serpiente fascista.

Para darle cierta coherencia a la caracterización de fascismo se ha insistido mucho en que el yihadismo es un agente directo del imperialismo. ¿Qué raro, no? Porque en Irak la coalición imperialista encabezada por EE.UU está bombardeando al EI/ISIS y tratando de restaurar la autoridad del gobierno irakí, y fortalecer su ejército con tropas de elite norteamericanas para combatirlos en tierra. En Siria, a pesar de que el imperialismo quisiera derrocar al régimen de Al Assad, indirectamente lo ha fortalecido al atacar con sus bombardeos las posiciones del EI/ISIS, no solo en las cercanías del Kurdistán sirio, sino también en los alrededores de Alepo. Los propios kurdos sirios de Kobane han reconocido que si no fuera por los bombardeos imperialistas no habrían podido recuperar su ciudad (4). EE.UU ejerció presión diplomática sobre Turquía para que permitiera pasar a tropas peshmergas para fortalecer la lucha de los kurdos de Kobane.

En Libia la coalición de milicias musulmanas Fajr Libia (Amanecer de Libia), que han instalado su gobierno en Trípoli, y la yihadista Ansar al Sharía, enfrentan a las del general Jalifa Heftar que defiende al gobierno de Tobruk reconocido por “la comunidad internacional”. El imperialismo francés envió su fuerza aérea a bombardear las milicias islamistas (Ansar Dine y Movimiento por la Unidad y la Yihad en África Occidental-MUYAO y Al Qaeda en el Magreb Islámico-AQMI) que combaten en el norte de Malí, y reforzó con tropas terrestres la capital Bamako para sostener al gobierno de Ibrahim Keita, quien participó en primera fila en la marcha contra el ataque a Charlie Hebdo en París.

Cuando el yihadismo se enfrenta militarmente contra el imperialismo o sus agentes directos, estas corrientes que se reivindican trotskistas apelan a teorías maquiavélico-conspirativas. Por su adaptación a la pequeña burguesía, son incapaces de ver el carácter contradictorio de estas organizaciones, determinado por su carácter burgués de un país oprimido por el imperialismo.

“En política, lo más importante y, en mi opinión, lo más difícil es definir por un lado las leyes generales que determinan la lucha a muerte que se libra en todos los países del mundo moderno, y por otro descubrir la combinación especial de estas leyes para cada país. Toda la humanidad actual, desde los obreros británicos a los nómades etíopes, vive atada al yugo del imperialismo. No hay que olvidarlo ni un solo minuto. Pero esto no significa que el imperialismo se manifiesta de la misma manera en todos los países. No. Algunos países son los conductores del imperialismo, otros sus víctimas. Esta es la línea divisoria fundamental de los estados y naciones modernos. Desde esta perspectiva y solamente desde ella, hay que considerar el problema tan compleja de fascismo y democracia.”

“Del mismo modo, tampoco podemos hablar del fascismo en “general”. En Alemania, Italia y Japón el fascismo y el militarismo son las armas de un imperialismo ambicioso, hambriento y por lo tanto agresivo. En los países latinoamericanos el fascismo es la expresión de la dependencia más servil del imperialismo extranjero. Tenemos que ser capaces de descubrir, bajo la forma política, el contenido económico y social.”

“En conclusión, es imposible combatir el fascismo sin combatir al imperialismo. Los países coloniales y semicoloniales deben luchar antes que nada contra el país imperialista que los oprime directamente, más allá de que lleve la máscara del fascismo o de la democracia.” (L. Trotsky, Combatir al imperialismo para combatir al fascismo)

La posición de Trotsky, en relación a que ubicación había que tener en un enfrentamiento militar entre una nación oprimida y el imperialismo, no deja lugar a dudas.

“En todos los casos en que ella (la burguesía nacional) enfrenta directamente a los imperialistas extranjeros o a sus agentes reaccionarios fascistas, le damos nuestro pleno apoyo revolucionario, conservando la independencia integra de nuestra organización, de nuestro programa, de nuestro partido, y nuestra libertad de crítica.” (L. Trotsky, Discusión sobre América Latina)

“No conozco suficientemente la situación de cada uno de los países latinoamericanos como para permitirme una respuesta concreta a las cuestiones que usted plantea. De todos modos me parece claro que las tareas internas de estos países no se pueden resolver sin una lucha revolucionaria simultánea contra el imperialismo. Los agentes de Estados Unidos, Inglaterra, Francia (Lewis, Jouhaux, Toledano, los stalinistas) tratan de sustituir la lucha contra el imperialismo por la lucha contra el fascismo. En el último congreso contra la guerra y el fascismo fuimos testigos de sus criminales esfuerzos en este sentido. En los países latinoamericanos los agentes del imperialismo “democrático” son especialmente peligrosos, pues tienen más posibilidades de engañar a las masas que los agentes descubiertos de los bandidos fascistas.

Tomemos el ejemplo más simple y obvio. En Brasil reina actualmente un régimen semifascista al que cualquier revolucionario sólo puede considerar con odio. Supongamos, empero, que el día de mañana Inglaterra entra en un conflicto militar con Brasil. ¿De qué lado se ubicará la clase obrera en este conflicto? En este caso, yo personalmente estaría junto al Brasil “fascista” contra la “democrática” Gran Bretaña. ¿Por qué? Porque no se trataría de un conflicto entre la democracia y el fascismo. Si Inglaterra ganara, pondría a otro fascista en Río de Janeiro y ataría al Brasil con dobles cadenas. Si por el contrario saliera triunfante Brasil, la conciencia nacional y democrática de este país cobraría un poderoso impulso que llevaría al derrocamiento de la dictadura de Vargas. Al mismo tiempo, la derrota de Inglaterra asestaría un buen golpe al imperialismo británico y daría un impulso al movimiento revolucionario del proletariado inglés. Realmente, hay que ser muy cabeza hueca para reducir los antagonismos y conflictos militares mundiales a la lucha entre fascismo y democracia. ¡Hay que saber descubrir a todos los explotadores, esclavistas y ladrones bajo las máscaras con que se ocultan!” (L. Trotsky, La lucha antimperialista es la clave de la liberación)

“Los marxistas no guían una guerra basándose en consideraciones morales o sentimentales, sino en su concepción social de un régimen y de sus relaciones con los otros. Apoyamos a Abisinia no porque el Negus fuera “moral” o políticamente superior a Mussolini, sino porque la defensa de un país atrasado contra la opresión colonial es un duro ataque al imperialismo, que es el principal enemigo de la clase trabajadora de todo el mundo.” (L. Trotsky, En defensa del marxismo, Balance de los acontecimientos en Finlandia)

“Desde luego, somos partidarios de la derrota de Italia y de la victoria de Etiopía y, por consiguiente, debemos hacer todo cuanto esté a nuestro alcance por impedir que el imperialismo italiano reciba apoyo de las demás potencias imperialistas y, a la vez, facilitar en lo posible el envío de armamentos, etcétera, a Etiopía.

Sin embargo, queremos subrayar que no se trata de una lucha contra el fascismo sino contra el imperialismo. Existiendo una guerra de por medio, para nosotros, no se trata de determinar quién es “mejor”, si el Negus o Mussolini, por el contrario, es un problema de las relaciones entre las clases y de la lucha por la independencia de una nación subdesarrollada frente al imperialismo.” (L.Trotsky, El conflicto ítalo-etíope)

El carácter del yihadismo

El yihadismo es una organización nacionalista burguesa, de sectores burgueses desplazados, que moviliza a la pequeña burguesía empobrecida y sectores de las masas pobres, marginales o desocupados. Intenta establecer su propio Estado (el califato), fundado no en una determinada nacionalidad o etnia, sino en una comunidad religiosa, la Umma sunníta.

Refleja varios fenómenos y se desarrolla en medio de las contradicciones que atraviesan la región: la lucha entre la burguesía chiíta de Irán y la burguesía sunita de Arabia Saudita por el predominio regional; la intervención militar del imperialismo yanky en la región; el fracaso de los “partidos” musulmanes “moderados” como la Hermandad Musulmana, la bancarrota del stalinismo y la inexistencia de partidos trotskistas revolucionarios; la profundización de la crisis económica mundial; la capitulación al imperialismo del viejo nacionalismo-burgués secular árabe.

El carácter dictatorial-bonapartista del yihadismo es común a todos los nacionalismos burgueses de los países semicoloniales. El nacionalismo en sí mismo es reaccionario porque la economía hace ya mucho tiempo se ha transformado en una unidad mundial. Pero mientras que el nacionalismo de un país desarrollado, que ya ha constituido su estado nacional, es absolutamente reaccionario, el nacionalismo de un país semicolonial puede cumplir un rol progresista en la medida que se enfrente a la dominación imperialista. Porque desde el punto de vista del desarrollo de las fuerzas productivas, un país semicolonial todavía tiene que alcanzar la independencia de la dominación imperialista para alcanzar su pleno desarrollo nacional. Por eso, en los países semicoloniales, la lucha que episódicamente puedan emprender organizaciones nacionalistas burguesas contra la opresión imperialista o de sus gobiernos lacayos es progresiva. La lucha antiimperialista no puede ser llevada hasta el fin por las organizaciones de la burguesía nacional, porque para ello deberían movilizar y armar al proletariado, lo que implicaría de hecho un cuestionamiento a su propia dominación. El yihadismo, por eso, no pretende librar una lucha consecuente contra el imperialismo en la región, sino sólo arrebatar una porción del territorio, y con ello de la renta petrolera, en beneficio del sector burgués que representa. El intento de establecer un estado teocrático (califato) es reaccionario, y doblemente reaccionario cuando este estado se trata de imponer por medio de una limpieza étnico-religiosa. Por eso la lucha antiimperialista sólo puede triunfar si el proletariado logra arrebatar a la burguesía la dirección de las masas populares e instaurar la dictadura del proletariado.

Pero el interés nacional burgués del yihadismo, lo lleva a enfrentarse militarmente contra el imperialismo. Y cuando esto ocurre, como en Irak, debemos combatir en el mismo frente militar junto con las masas sunitas contra el imperialismo y la opresión del gobierno irakí.

Algunas corrientes trotskistas alegan que el yihadismo no es antiimperialista. Vaya descubrimiento. Trotsky, luchó contra el stalinismo que le capitulaba al Kuomintang de Chiang Kai-Shek; negó que fuera antiimperialista, sin que por ello debiera renunciar a la posibilidad de establecer  “acuerdos circunstanciales estrictamente prácticos para un fin claramente definido” con el  partido nacionalista burgués (Ver “La naturaleza de la burguesía colonial” en “Stalin el gran organizador de derrotas. La III Internacional después de Lenin”).  En consecuencia Trotsky planteó la unidad en el campo militar con Chiang Kai-Shek contra el invasor imperialista japonés, aún después de que este había masacrado a los militantes del PC chino.

Participar activa y conscientemente en la guerra civil no significa “servir a Chiang Kai-shek” sino servir a la independencia del país colonial a pesar de Chiang Kai-shek. Y las palabras dirigidas contra el Kuomintang son los medios para educar a las masas para el derrocamiento de Chiang Kai-shek. Al participar en la lucha militar bajo las órdenes de Chiang Kai-shek, puesto que desgraciadamente él tiene el mando de la guerra por la independencia, nos preparamos políticamente para el derrocamiento de Chiang Kai-shek… esa es la única política revolucionaria. Los eiffeistas contraponen la “política de la lucha de clases” a esta política “nacionalista y socialpatriota”. Lenin combatió esta política abstracta y estéril durante toda su vida. Para él, los intereses del proletariado mundial dictaban el deber de ayudar a los pueblos oprimidos en su lucha nacional y patriótica contra el imperialismo. Quienes no lo hayan comprendido aún, casi un cuarto de siglo después de la guerra imperialista y veinte años después de la revolución de octubre, deben ser rechazados implacablemente por la vanguardia revolucionaria como los peores enemigos internos. ¡Éste es el caso de Eiffel y sus compinches!” (L. Trotsky, Sobre la guerra chino-japonesa)

El nacionalismo de un país semicolonial “sui generis” (de izquierda) se apoya en la clase obrera contra el imperialismo mientras trata de utilizar al campesinado o las clases medias, al aparato militar y a la burocracia sindical para imponer un control contra el proletariado.

Dado que el yihadismo se ha expandido en países -o sectores de ellos- de un desarrollo industrial burgués retrasado, no se apoya en la clase obrera sino en la pequeña burguesía y en las milicias reclutadas en la población pobre y desclasada en general, lo cual le da de entrada un carácter más reaccionario, ya que no tiene que hacer concesiones progresistas al proletariado. Esto tiene que ver también con que aspiran a vivir de la renta petrolera y no de un desarrollo industrial. Esto mismo es lo que le da un carácter reaccionario general al conjunto de las burguesías árabes de la región.

La diferencia está en que mientras algunas burguesías ya han llegado a acuerdos con el imperialismo desde hace décadas, como la saudí, estos sectores desplazados de la burguesía buscan su lugar bajo el sol, que tienen que obtener rompiendo la actual división-reparto del Medio Oriente, y conquistando su parte por medio del enfrentamiento armado con el imperialismo y sectores de la burguesía regional.

El/ISIS en Irak

Esto hace que las acciones del EI/ISIS tengan un carácter contradictorio. En Irak se enfrentan al gobierno proimperialista de Al Maliki y su sucesor Haider al Abadi, apoyado por los kurdos que son sus aliados y sostienen ese régimen proimperialista, y con el mismo imperialismo que bombardea sus posiciones y reenvía tropas para combatirlos en tierra.

Nos ubicamos militarmente contra el EI/ISIS cuando estos buscan desplazar a los kurdos de Irak de su territorio histórico. Pero si los kurdos junto con el ejército irakí y el imperialismo atacan al EI/ISIS y a la población sunita para mantener el régimen proimperialista estamos en el bando militar con estos últimos.

Mientras que desde los medios de propaganda burgueses y varios sectores de “izquierda” se quiere instalar la idea de que el EI/ISIS es sólo una banda de mercenarios, otros se ven obligados a reconocer que tienen alguna base de masas y que en ese sentido expresan la lucha del pueblo sunita de Irak contra la opresión del gobierno proimperialista.

“En 2011, Estados Unidos terminó de retirar sus tropas de Irak. Esto tuvo como resultado la apertura de la “caja de Pandora” de los enfrentamientos étnico-religiosos. El Estado irakí agudizó aún más su carácter sectario, desalojando a los sunitas de los pocos espacios de poder que ocupaban.

Sectores importantes de la población sunita irakí finalmente estallaron en una revuelta abierta bajo el influjo de la “Primavera Árabe” en toda la región, exigiendo el fin de las políticas sectarias, la discriminación y la corrupción del gobierno. El gobierno de Maliki respondió con una fuerte represión con decenas de muertos. El aplastamiento de estas protestas de carácter laico, la dio la oportunidad al islamismo más reaccionario. Las tribus sunitas declararon entonces a principios de 2014 el comienzo de la insurrección armada. Es allí donde se forjó la coalición político-militar hegemonizada por el “Estado Islámico”, que hoy se expande por el país y amenaza con tomar Bagdad.”

(…)

A esto se le suma el apoyo local que obtienen de parte de los sectores empobrecidos, especialmente los rurales, de la población sunita. Tribus enteras le declararon lealtad a ISIS en ambos países. Por último, pero nada menor, en el caso sirio se suman a las filas de ISIS combatientes que provienen de guerrillas más “moderadas” pero cuyas brigadas dejaron de ser viables por falta de envergadura político-militar.  (Ale Kur, Socialismo o Barbarie, 19/06/14)

Antes de que el PO se sumara a las corrientes que caracterizan como fascistas al EI/ISIS, hacía esta descripción del proceso de movilización y el levantamiento insurreccional de las masas sunnitas en Irak.

“El grupo islamista EIIL (Estado islámico de Irak y del Levante) declaró la creación de un nuevo “Califato Islámico”, basado en la ley islámica, en la totalidad de los territorios que controla desde el noreste sirio hasta el oeste iraquí. Sin embargo, la insurgencia en Irak es protagonizada por sectores heterogéneos. Si bien la potencia militar la aporta el EIIL, la estabilización y soporte territorial son sostenidos por las tribus o los consejos locales en cada pueblo o ciudad enfrentada al gobierno de Bagdad. “Milicias sunnitas locales (y no el EIIL) mantienen la defensa de las localidades tomadas por los rebeldes. Entidades gubernamentales podrían ser formadas en Mosul, Salah Ad-din y Anbar, para formar una región autónoma sunnita similar a la kurda en el noreste iraquí” (Executive Intelligence Review, 20/6). Sectores ‘baathistas’ (partido secular de Saddam Hussein) junto a otras agrupaciones tribales sunnitas son coordinadas por el Consejo de Insurgentes de Anbar, que, a su vez, coordinaría con EIIL y con el servicio de inteligencia saudí (Stratfor, 17/6). Los que hoy combaten junto a los islamistas están motivados por la lucha contra el gobierno central y no por la conformación de una teocracia.

El levantamiento de la minoría sunnita viene desde finales de 2012, con movilizaciones populares contra el desempleo, la corrupción, el ‘sectarismo’ (atribuido a la alta influencia iraní) y los miles de presos políticos. Al-Maliki desarrolla una política de persecución étnica; 10 mil jóvenes sunnitas se encuentran encarcelados y se vale de una ley anti-Baath (que prohíbe la participación política de los seguidores del antiguo régimen de Saddam) para atacar y perseguir a todo el arco político sunnita en su conjunto, al que acusa de colaborar con el terrorismo. Las protestas en la provincia de Anbar (mayoría sunnita) fueron fuertemente reprimidas por el Ejército y Mosul bombardeada, generando una gran cantidad de expulsados, que desde enero de este año, escaparon del embate gubernamental (Al Jazeera, 2/7). Estados Unidos presiona a Al Maliki para la conformación de un gobierno de ‘unidad nacional’ de shiítas, sunnitas y kurdos, como un modo de sostener el orden político. Sin embargo, esto pende de un hilo: Maliki no puede juntar quórum y la sesión parlamentaria para formar el nuevo gobierno, debía sesionar la semana pasada, se pospuso para agosto (ídem, 7/7); porque los partidos sunnitas y kurdos la boicotearon. La dirección kurda quiere aprovechar la crisis para avanzar en una mayor autonomía con respecto a Bagdad, incluso baraja la posibilidad de un referéndum de independencia para los próximos meses.

El ‘sectarismo’ oficial del gobierno de Maliki es dejado de lado a la hora de atacar a los trabajadores. La ley laboral que rige Irak se mantiene desde la época de Saddam Hussein, la que prohíbe a los trabajadores estatales la asociación sindical independiente del Estado (maestros, portuarios, petroleros y el 80 por ciento de la industria iraquí dependen del Estado) y declara ilegal la organización de cualquier protesta. Los pulpos petroleros que explotan los yacimientos del país mesopotámico -como Exxon, Chevron y British Petroleum- están chochos con una ley hecha a su medida. La regulación de la protesta social es una garantía que los incentiva a la hora de invertir en cualquier parte del mundo.

La resistencia sunnita no fue lo único que le dio trabajo al aparato represivo de Bagdad en los últimos años. Movilizaciones obreras por mejores condiciones de trabajo, contra la discriminación, por la igualdad laboral entre hombres y mujeres, y por la libre organización de los trabajadores por fuera del Estado y las patronales recorrieron el país en los últimos años, según consta en el informe 2012 de la Confederación Internacional de Sindicatos (http://cor.to/califatoirak)

Más que nunca, es esencial la irrupción revolucionaria de las masas explotadas contra todos los sectarismos y contra todos los gobiernos pro-imperialistas, por una Federación de Repúblicas Socialistas de Medio Oriente que incluya una república palestina en sus territorios históricos. (Los alcances del Califato Islámico, Federico K., 10/7/14, Partido Obrero)

Tanto la nota de SoB, como la nota del PO, expresan en general correctamente la dinámica del proceso de ascenso e insurrección de las masas sunitas de Irak, que a su vez fortalecieron las milicias yihadistas. El EI/ISIS creció a caballo de la insurrección sunita contra la opresión del gobierno proimperialista de Al Maliki y en la lucha junto con otras milicias sirias contra Al Assad. Esa es la realidad, que no encaja con la caracterización de esas mismas corrientes trotskistas y otras, de que se trata de organizaciones fascistas agentes directos del imperialismo.

Por su parte en la declaración de repudio contra los ataques a Charlie Hebdo, la UIT/IS, escribió:

“Repudiamos a las organizaciones reaccionarias como Al Qaeda e ISIS, que buscan instaurar dictaduras teocráticas, que fueron financiadas por el imperialismo yanqui y se encuentran amparadas y ligadas a monarquías como Arabia Saudita y otros estados pro imperialistas. Estas organizaciones con sus acciones criminales perjudican la causa palestina contra Israel, la lucha del pueblo kurdo por su autodeterminación, la revolución siria por sus libertades y no hacen más que generar confusión en los pueblos del mundo. Lamentablemente la adhesión de sectores juveniles a estos grupos reaccionarios y ultra religiosos que recurren a estos métodos criminales, tiene sus causas más profundas en el rechazo a la histórica intervención imperialista en Medio Oriente y en los países del mundo árabe, del cual el estado sionista y genocida de Israel es parte fundamental.”

Es decir, la UIT/IS reconoce que “sectores juveniles”, incluyendo a jóvenes musulmanes de los países imperialistas, se unen al yihadismo como un “rechazo a la histórica intervención imperialista en Medio Oriente y en los países del mundo árabe, del cual el estado sionista y genocida de Israel es parte fundamental”. A estos jóvenes que se unen al EI/ISIS, la UIT/IS no podrá convencerlos de que son agentes directos del imperialismo, porque las milicias que integran se enfrentan militarmente al imperialismo.

En Siria-Kobane

En Siria, el EI/ISIS cumple ahora un rol netamente reaccionario, pues pasó de combatir a Al Assad junto a otras milicias opositoras al régimen (como el ELS o Al Nusrah), a combatirlas a ellas para conquistar su propio espacio territorial y luego a los kurdos del norte (Kobane), que han intentado mantenerse neutrales en la guerra civil en Siria, aislándose y en algunos casos llegando a acuerdos con el régimen, pero sin combatir de su lado.

En la lucha del EI/ISIS contra los kurdos de Kobane, estamos plenamente del lado de estos últimos y saludamos que hayan logrado defender su ciudad de los ataques reaccionarios del EI/ISIS. En este caso, vemos como el PTS/FT-CI ha cambiado totalmente la posición equivocada que sostuvo en Libia, cuando durante los bombardeos imperialistas, acusaba a las milicias que combatían contra Kadafi, de ser las “tropas de tierra” del imperialismo, aun cuando la defensa de Kobane sólo fue posible por la combinación de los ataques aéreos de la coalición imperialista, junto con el valeroso combate de las milicias kurdas, incluyendo las YPJ que son integradas por mujeres (5).

El funcionamiento con una democracia de base de su municipio-cantón y los derechos alcanzados por las mujeres son una gran conquista del pueblo de Kobane-Rojava.

Sin embargo no adherimos a la caracterización impresionista de Convergencia Socialista por un Partido de Trabajadores (CPT), organización que se reivindica trotskista, la cual afirma que en Rojava-Kobane habría triunfado ¡¡la primera revolución socialista de este siglo!!, que es como decir que en la selva Lacandona de Chiapas (México), también habría triunfado el socialismo dirigido por el EZLN. ¿Sería una variante del socialismo por la vía pacífica en un solo municipio-cantón? Han confundido el “municipalismo libertario” y el “confederalismo democrático” (una variante de la teoría de “cambiar el mundo sin tomar el poder”), con una revolución socialista. Los límites de esta ilusión pequeñoburguesa anarco-ecologista son evidentes al quedar hechos “el jamón y el queso” del sándwich entre los conflictos internacionales de la región, de los cuales es imposible abstraerse, como si no existieran, para dedicarse a la autogestión municipal.

Insólitamente, además, caracterizan que los kurdos sirios derrotaron la “ofensiva imperialista” del EI/ISIS, que (según la CPT) intentaba aplastar la revolución socialista de Kobane, cuando en realidad las milicias kurdas lograron hacer retroceder a los yihadistas gracias al apoyo de los bombardeos de la coalición imperialista franco-yanky!!

El interés del EI/ISIS en Kobane no era aplastar una inexistente revolución socialista, aunque su interés era igualmente reaccionario al pretender desplazar al pueblo kurdo de su territorio histórico, ya que ocupando esa Kobane lograrían el control sobre una gran parte de la frontera de Siria con Turquía.

El interés del imperialismo al combatir al EI/ISIS, no es “evitar un genocidio” ni luchar por la “democracia contra el fascismo” o por la “civilización contra la barbarie”. Es que en Irak quiere sostener al régimen proimperialista, y en Siria es que prefieren negociar una salida política con Al Assad, que un triunfo yihadista que les permitiera desarrollar su expansión hacia otros países del Medio Oriente (como Jordania y Líbano, por ejemplo), cuestionando la ya extremadamente precaria estabilidad de la región.

¿Apoyamos la formación de un Estado sunita?

Tal como apoyamos la formación de un estado kurdo independiente, apoyamos el derecho a la autodeterminación de los sunitas, es decir a la constitución de un estado propio, si esa es su voluntad de la mayoría, y aunque ello implique la reconfiguración de las fronteras de varios estados, que por otra parte han sido establecidas artificialmente por el imperialismo después de la I Guerra mundial.

La identidad religiosa tiene aquí el mismo peso que la nacionalidad o aun mayor.

Los sunitas en Irak ocupan una parte muy definida del territorio que se continua –frontera de por medio- en Siria.

Muy probablemente la idea de los sunitas de tener su propio Estado ha ganado peso a partir de la opresión y la represión desencadenadas por los gobiernos de Irak y Siria, y ese es también un factor adicional de su adhesión al EI/ISIS. Si eso fuera así, para disputarle la dirección al yihadismo hay que comprometerse a defender el derecho a la autodeterminación de los sunitas.

Pero nos opondríamos con todas nuestras fuerzas a la instauración de un Estado teocrático porque implica ipso facto la persecución u opresión de las minorías nacionales o religiosas, sexuales, a la opresión de la mujer, o a la imposición forzada de la práctica o adhesión a una determinada creencia religiosa.

Al mismo tiempo que apoyamos el derecho de los sunitas a su autodeterminación (incluyendo la formación de su propio Estado), nuestra política es llamar a la clase obrera, los campesinos y el pueblo pobres, a que independientemente de sus creencias religiosas, se unan para luchar contra el imperialismo y contra las distintas camarillas burguesas, que utilizando las divisiones religiosas, han oprimido a unos y otros –primero los sunitas a los chiitas y kurdos con Sadam; y ahora los chitas y los kurdos a los sunitas.

La lucha contra el imperialismo y la revolución socialista

El Medio Oriente volvió a entrar en ebullición. Si las revoluciones en los países árabes sufrieron una importante derrota con el golpe de estado proimperialista en Egipto encabezado por Al Sisi, y con el empantanamiento de la lucha de las milicias populares contra Al Assad, el levantamiento de las masas sunitas en Irak encendió nuevamente la lucha anitiimperialista, dio lugar al ascenso del EI/ISIS, y obligó a una nueva intervención militar del imperialismo. Sólo ubicándose en el campo militar de las masas musulmanas en la lucha contra el imperialismo se puede desarrollar una política revolucionaria, que combatiendo a la reaccionarias tendencias teocráticas sectarias religiosas, organice la alianza obrera campesina y popular de las masas insurreccionadas, y luche por instaurar gobiernos obreros y campesinos que expropien a la gran burguesía y al imperialismo, defiendan la igualdad de derechos de los pueblos, el derecho a la autodeterminación  nacional, la igualdad de derechos para las mujeres y todos los sectores oprimidos por el imperialismo y las burguesías nacionales. La liberación definitiva del imperialismo no se podrá conseguir con estados teocráticos ni con una confederación de municipios autonomistas. Solo podrá ser efectiva si, desarrollando ese programa se logra establecer una Federación de Estados Obreros del Medio Oriente.  Y sólo con esta ubicación en el campo militar contra el imperialismo, junto a las masas musulmanas, y con este programa que combine la lucha antiimperialista con las reivindicaciones democráticas y el programa socialista, se podrá construir un partido revolucionario internacionalista que encabece la revolución obrera en todo el Medio Oriente.

13/2/15

Notas:

1)       El Satchmanismo fue una corriente pequeñoburguesa revisionista que rompió con el SWP norteamericano, y al caracterizar a la URSS como un estado imperialista sostuvo la posición de que en una guerra entre EE.UU y la URSS no había que apoyar ni a uno ni a otro.

2)       JC Beica, dirigente de Convergencia Socialista por un Partido de Trabajadores (CSPT), escribiendo en su cuenta de facebook, nos atribuye una “defensa” del EI/ISIS, recortando burda e intencionalmente la declaración que de manera conjunta suscribimos con los compañeros venezolanos de la CSR-ETO. Evidentemente al cro Beica, con el que compartimos muchas luchas, nuestra declaración, que se ubica en el campo militar de la lucha de los pueblos oprimidos contra el imperialismo, contrariamente a la posición de su organización, le ha provocado una súbita indignación, tanto que se equivocó y le atribuyó nuestra posición al PCO de Brasil.

3)       <Los misratíes son en general conservadores y muy practicantes, pero los predicadores violentos no son bienvenidos, y tampoco los militantes de organizaciones radicales como Ansar al Sharía. “Hemos detenido a un pequeño grupo de gente que iba por la calle con las banderas negras de Ansar al Sharía”, recalca el alcalde, Mohamed Eshtwi. “Cuando asumí mis funciones en agosto, dije que no toleraríamos la presencia de esa gente peligrosa en la ciudad, y he pedido a nuestro Gobierno, en Trípoli, que tome medidas para desmantelar ese grupo en todo el país”. La petición del alcalde no ha sido atendida hasta ahora por las autoridades de Trípoli y su coalición de milicias, Fajr Libia. “Es una cuestión de prioridad: tenemos que vencer primero a Heftar y luego deshacernos de la gente de Ansar al Sharía”, explica Hisham Dow, director del canal privado Misrata TV y excombatiente en la guerra contra Gadafi. “Combatimos el mismo enemigo pero no somos aliados”, matiza Fathi Bashagha> (Misrata da la batalla por Libia, El País, 17 de enero 2015)

4)       El Comandante en Jefe de las YPJ /YPG, M.Berxwedan tomó la palabra, declarando que se trataba de un día histórico, subrayando que la victoria había llegado un día antes del aniversario de la declaración de la instauración del cantón de Kobanê, agregando lo siguiente: “Seguiremos resistiendo mientras que exista un solo metro cuadrado de nuestra tierra ocupada. Queremos agradecer a todas las personas que nos han ayudado y muy particularmente a aquellas que han mantenido las vigilias en la frontera.” El Comandante en Jefe también agradeció a la coalición internacional que apoyó a la resistencia desde el aire, así como a las fuerzas de los peshmergas que suministraron armamento pesado.

“Las YPG han rodeado a los combatientes del EI en las áreas rurales del sur de la ciudad, mientras los aviones de combate de la coalición están golpeando los bastiones del EI”, informó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH). Los bombardeos de la coalición internacional liderada por EE UU han tenido un papel muy importante a la hora de detener el avance yihadista iniciado el pasado 16 de septiembre y que, en apenas unas semanas, redujo el territorio controlado por el Gobierno cantonal a apenas unos pocos barrios de Kobane, pero, según reconoció el vicealmirante John Kirby, portavoz del Pentágono, la victoria no hubiese sido posible sin “un socio de confianza sobre el terreno” que “ayudó a calibrar esos bombardeos”. (El País, 28 de enero 2015).

5)       Ver la nota de Jazmín Bazán, “Las guerreas de Kobane”, en La Izquierda Diario, del 7 de febrero.

Partido de la Causa Obrera (Argentina

Corriente Socialista Revolucionaria – El Topo Obrero

17/02/2015

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