Critica a la consigna de Asamblea Constituyente para México

Ante la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, y las multitudinarias movilizaciones reclamando su aparición con vida, que rápidamente escalaron hasta reclamar ¡Fuera Peña Nieto!, casi todas las corrientes que se reivindican trotskistas se pronunciaron con declaraciones en las que fijan su posición.

Quizás la excepción ha sido el Partido Obrero de Argentina. En una nota publicada en su periódico Prensa Obrera del 6/12/12 todavía escribe: “La tarea más importante en México es hoy la elaboración de un programa, que señale las fuerzas motrices de la revolución en el cuadro de la quiebra del Estado y del entrelazamiento del estado quebrado con los cárteles de la droga y el capital internacional.”

Estamos de acuerdo con lo dicho, pero se supone que esa es la tarea de un partido revolucionario, sobre todo si se pretende ser  internacionalista. ¿El PO no tiene nada que aportar a ese programa? ¿A quién le deriva la tarea que ese partido debería cumplir?

Otra mención especial merece la LIT-CI, que es la corriente trotskista con presencia en la mayor cantidad de países de AL, la cual en una declaración firmada por Alejandro Iturbe del 26/11, dice:

“El actual proceso de movilización comienza a plantear, entonces -junto con el esclarecimiento del crimen de Ayotzinapa y el castigo a sus responsables- la renuncia de Peña Nieto y la apertura de un profundo proceso de discusión democrática sobre cómo debe ser dirigido el país.”

La posición de la LIT-CI es tan propia de un partido burgués que coincide con la del Morena de A.M. López Obrador, por más que después a modo ritual, separando el “programa mínimo” del “programa máximo” como la socialdemocracia de antaño, le agrega que: “Nosotros creemos que sólo un gobierno de los trabajadores podrá acabar con las lacras que afectan el país, originadas en un capitalismo semicolonial atado al imperialismo gringo, incluido el narcotráfico y la connivencia de la burguesía y el estado burgués con él.” (Resaltados nuestros)

Otras corrientes plantean como consigna la convocatoria a una Asamblea Constituyente. En el presente artículo nos proponemos polemizar con las corrientes que levantan esta política.

 El razonamiento básico parece ser: dado que se trata de una movilización “popular”, de un “movimiento democrático”, encabezado por estudiantes –mayoritariamente- docentes, y sectores populares, sin que la clase obrera participe como tal, con sus propias organizaciones, y dado que las reivindicaciones son democráticas, entonces corresponde levantar una consigna democrática, la más democrática en el marco del régimen burgués.

Veamos:

La UIT-CI, que es otra de las principales corrientes trotskistas en América Latina, tiene un partido en México, el POS-Movimiento al Socialismo, que dice:

“Es necesario que desde abajo se construyan organizaciones verdaderamente representativas de los sectores populares movilizados, que se construyan consejos generales de representantes en las escuelas, que sean permanentes, democráticos y muy representativos de la base estudiantil. Que se construyan comités de base entre los trabajadores, que logren escapar al control de los sindicatos charros y vayan generando cada vez mejores condiciones para su participación política.

Es necesario, construir la fuerza social, entre los trabajadores y los jóvenes que haga posible lo que es un clamor creciente, más fuerte y extendido en las movilizaciones: la renuncia de Peña Nieto y de toda la clase política que detenta el poder.

Con esa fuerza movilizada será posible lograr también la realización de una Asamblea Nacional Constituyente, con base en una ley electoral verdaderamente democrática, en la que los diputados electos por los jóvenes y los trabajadores discutan y acuerden un nuevo proyecto de país, que barra con los partidos políticos corruptos, con el gobierno y el régimen entreguistas y represores, donde los socialistas defenderemos que se elija una gobierno de los trabajadores, basado en nuevas instituciones de poder popular, construidas desde abajo, para que sea realidad una nueva política económica y la marcha atrás de las contrarreformas impuestas.”  Pos-UIT (7/11) (resaltados nuestros)

Como se puede apreciar, no se propone una caída revolucionaria del gobierno, su derrocamiento, sino que la presión de la movilización obligue a renunciar, tanto a Peña Nieto como a toda la clase política (¿?). Esta movilización forzaría también la “realización” de la Asamblea Constituyente. Traducido, esto significa que la movilización obligaría al gobierno a convocar a una Asamblea Constituyente, y ante su realización todos los políticos y funcionarios de los tres poderes del régimen renunciarían a sus puestos, cediendo el poder pacíficamente a la Asamblea Constituyente.

Socialismo o Barbarie es una pequeña corriente internacional orientada por el Nuevo Mas de Argentina. Su posición se puede leer en el periódico SoB 314 (20/11):

“Para que el pueblo trabajador mexicano tenga la posibilidad de esclarecer lo sucedido y castigar a sus responsables, pero también para que pueda acabar con el actual narco-Estado y sus aberraciones, para que pueda establecer instituciones que estén bajo su poder y control, es imprescindible una salida revolucionaria. Eso se resume hoy en imponer mediante la movilización revolucionaria una Asamblea Constituyente.

Que esa Constituyente revolucionaria decida sobre todos los problemas para reorganizar el país y sus instituciones, en beneficio del pueblo trabajador y no del puñado de 50 multimillonarios como sucede hoy. Que termine con el terror del actual narco-Estado, disolviendo los cuerpos represivos y organizando el armamento de la clase trabajadora y los sectores populares. Que decida si hay que entregar el petróleo, como hace Peña Nieto. Si hay que seguir adelante con el desastre del Tratado de Libre Comercio o acabar con él. Y así, disponer sobre las cuestiones capitales que hoy enfrentan la clase trabajadora, el pueblo y la juventud luchadora de México, refundando el país sobre nuevas bases.”  (resaltados nuestros)

Por su parte el MTS de México integrante de la FT-CI (corriente internacional dirigida por el PTS de Argentina) empezó planteando la Asamblea Constituyente (sin la caída de Peña Nieto), explicando que debería ser impuesta por la movilización revolucionaria encabezada por la clase trabajadora, y proponiendo en concreto sólo un paro nacional.

“Desde el MTS, llamamos a la más amplia lucha contra esta democracia bárbara del PRI-PAN-PRD, para lograr la aparición de nuestros compañeros y para imponer una Asamblea Constituyente Libre y Soberana. Una Asamblea con representantes electos por voto universal y sin ninguna restricción para las organizaciones obreras y populares, donde se discutan las grandes demandas de la población: la lucha contra la represión y la militarización, la ruptura con el imperialismo y el conjunto de las reivindicaciones de la clase trabajadora y la juventud. Imponer esta Asamblea no vendrá de los partidos del Congreso: será con la movilización revolucionaria, para lo cual es fundamental que la clase trabajadora encabece la lucha. Por lo cual llamamos a los sindicatos a que le pongan fecha a un gran paro nacional contra esta democracia bárbara del PRI-PAN-PRD y en solidaridad con los normalistas.”. PTS- LVO 589 (23/10), Pablo Oprinari.

Como se ve la posición del SoB y el MTS (FT-CI) eran similares al principio. Llaman a “imponer” la Asamblea Constituyente con la “movilización revolucionaria”, pero ninguno de los dos explicaba en que debería consistir el carácter revolucionario de la movilización, y el MTS-FT apenas propone “un paro nacional de solidaridad con los normalistas”: no plantean el derrocamiento del gobierno, ni que se debería hacer con el Estado y en particular con sus FFAA.

Luego el PTS corrigió su posición, primero agregando la caída de Peña Nieto y del régimen (PTS- LID-13/11, P Oprinari), y en una nota posterior (PTS-LVO 591, 20/11, Pablo Oprinari), articulando la consigna de AC con la huelga general y el gobierno provisional:

Huelga General Política para echar a Peña Nieto

 “…desde el Movimiento de los Trabajadores Socialistas decimos que hay que preparar el camino para una gran Huelga General Política que ponga contra las cuerdas y derrote al gobierno. Es fundamental que los trabajadores y sus organizaciones entren a escena, al frente de una gran alianza obrera, campesina y popular, haciendo propia la “agenda” de la movilización.(…)

La acción de los trabajadores daría a la movilización la fuerza que requiere acumular para lograr -mediante la Huelga General Política-, la caída del gobierno, imponiendo un gobierno provisional de las organizaciones obreras, campesinas y populares en lucha.

Gobierno provisional y Asamblea Constituyente 

La primera medida de este gobierno provisional debería ser la convocatoria a una Asamblea Constituyente Libre y Soberana,…”  (PTS-LVO 591 (20/11) Pablo Oprinari)

Que la UIT levante la consigna de la Asamblea Constituyente y la LIT todavía menos, se quede apenas en proponer una “discusión democrática sobre cómo debe ser dirigido el país” (¡?), no puede extrañar ya que ambas corrientes provienen del morenismo y reivindican toda la elaboración teórico-programática de esta corriente. Moreno durante los ‘80, al revisar la teoría de la revolución permanente, utilizó la consigna de la Asamblea Constituyente como eje de la “revolución democrática”, una concepción etapista de la revolución, la cual consolidó la adaptación al régimen democrático burgués de la corriente internacional que fundó y dirigía, la LIT-CI.

Originalmente formulada para los países en que había dictaduras, luego pasó a plantearse para todos los estados “totalitarios” incluidos los estados obreros burocráticos (sí, una consigna del régimen burgués para los estados obreros) y finalmente para todos los países en donde había regímenes más o menos bonapartistas, en los que, según Moreno, también estaba planteado “ampliar” las libertades democráticas.

Los intentos de referenciar esta política en la tradición de Lenin y Trotsky son para hacer pasar como una política bolchevique esa vulgar revisión oportunista.

Moreno decía en 1984, que había que voltear la dictadura capitalista “aunque sea” para que venga un régimen burgués democrático, e insinuaba en ese marco la posibilidad de “cambiar la estrategia” en relación a los partidos oportunistas o directamente burgueses que se oponían a la dictadura. Una revisión total del Programa de Transición, el cual plantea que los regímenes fascistas no cambian el carácter burgués del Estado y que, por lo tanto, las consignas democráticas sólo son episódicas para la movilización permanente en la lucha por la dictadura del proletariado, y en donde además se advierte sobre el carácter contrarrevolucionario del frente popular antifascista.

Lo que llama la atención es que tanto la FT-CI (PTS) como el SoB-Nuevo Mas que cuestionan la revisión de Moreno, levanten la consigna de Asamblea Constituyente para países con regímenes democrático-burgueses, en las más variadas situaciones políticas. El FT-CI (PTS) la levantó en Argentina (2001), en Chile, en Bolivia. Mientras que el SoB-Nuevo Mas –que estuvo en contra de esa consigna en Argentina 2001-, la levantó como un eje de campaña en el reciente proceso electoral de Costa Rica, y ahora en México.

En primer lugar, ni Lenin ni Trotsky utilizaron la consigna de Asamblea Constituyente para un régimen democrático burgués.

Cuando el POSDR levantó como una consigna eje la Asamblea Constituyente, en Rusia había un régimen monárquico –el zarismo-, herencia política del pasado feudal. En ese momento Lenin pensaba que la revolución debería atravesar por una etapa de desarrollo económico burgués, para que recién después estuviera planteada la revolución socialista. La Asamblea Constituyente, según Lenin, debía resolver las tareas estructurales del desarrollo burgués que estaban pendientes, como una revolución agraria que liquidara los resabios del régimen feudal de la tierra, y la instauración de una amplia democracia que permitiera la organización y el avance de la conciencia de la clase obrera y su elevación a dirigente revolucionario  de las masas oprimidas.

Lenin en 1905 planteaba ya que, contra el acuerdo entre la burguesía “constitucionalista” (Kadetes)  y el zarismo alrededor de una Asamblea Constituyente pactada, había que impulsar la vía revolucionaria. Que ya no bastaba con levantar la consigna de Asamblea Constituyente, sino que había que indicar qué poder debía convocarla: Abajo el Zar!, Gobierno Provisional Obrero y Campesino, apoyado en el pueblo en armas, que convoque la Asamblea Constituyente. Esa era el sistema de consignas que levantaba Lenin para la revolución rusa de 1905!

El mismo contenido es el que le da Trotsky para España a la Asamblea Constituyente Revolucionaria contra la convocatoria a las Cortes de Berenguer.

“La consigna de la república es también, claro está, la consigna del proletariado. Pero para él no se trata simplemente de reemplazar al rey por un presidente, sino del baldeo radical de toda la sociedad, destinado a limpiar a ésta de las inmundicias del feudalismo. En este sentido ocupa un lugar preeminente la cuestión agraria…Esto no excluye de ningún modo la táctica del boicot con respecto a las cortes ficticias de Berenguer, del mismo modo que los obreros rusos boicotearon con éxito la Duma de Buliguin en 1905 y consiguieron hacerla fracasar. La cuestión táctica relativa al boicot debe resolverse sobre la base de la correlación de fuerzas en una etapa determinada de la revolución.

Pero aun boicoteando las cortes de Berenguer, los obreros avanzados deberían oponer a las mismas la consigna de Cortes Constituyentes Revolucionarias. Debemos desenmascarar implacablemente el charlatanerismo de la consigna de las Cortes Constituyentes en los labios de la burguesía de “izquierda”, la cual, en realidad no quiere más que unas Cortes de conciliación por la gracia del rey de Berenguer para hacer un trato con las viejas camarillas dirigentes y privilegiadas. Unas verdaderas Cortes Constituyentes pueden ser convocadas únicamente por un gobierno revolucionario, como resultado de la insurrección victoriosa de los obreros, de los soldados y de los campesinos.” (La revolución española y la táctica de los comunistas, León Trotsky). (resaltados nuestros)

 Así que mientras la LIT, la UIT y el SoB-Mas siguen con la fórmula morenista, el FT-PTS por primera vez (antes y en otros países mantuvo la misma formulación que los morenistas), luego de balbucear un mes, se acerca a la posición de Lenin y Trotsky para el derrocamiento de un régimen monárquico, para un país que no había atravesado la etapa parlamentaria democrático burguesa, ¡pero la utilizan para un régimen democrático burgués con 100 años de parlamentarismo!.

Posteriormente Trotsky destaca la utilización de las consignas democráticas para países con regímenes fascistas, y para países coloniales o semicoloniales “como China o India” (es decir, países con dictaduras militares burguesas, o que no pasaron por el régimen parlamentario burgués y/o estaban sometidos por una dominación militar del imperialismo), como  consignas episódicas para impulsar la movilización de las masas. Pero cuando el régimen burgués está en crisis y sus partidos desprestigiados ante las masas movilizadas, en lugar de ir a fondo contra el Estado burgués con una política de clase, se propone sustituirlos por otra institución burguesa, la AC.

Si un sector importante de las masas, dirigida por un partido reformista, hubiera sido ganada por la consigna de AC, podríamos plantear como Trotsky en Francia, que “Somos, pues, firmes partidarios del estado obrero-campesino, que arrancará el poder a los explotadores. Nuestro primordial objetivo es el de ganar para este programa a la mayoría de nuestros aliados de la clase obrera.

Entre tanto, y mientras la mayoría de la clase obrera siga apoyándose en las bases de la democracia burguesa, estamos dispuestos a defender tal programa de los violentos ataques de la burguesía bonapartista y fascista.

Sin embargo, pedimos a nuestros hermanos de clase que adhieren al socialismo “democrático”, que sean fieles a sus ideas: que no se inspiren en las ideas y los métodos de la Tercera República sino en los de la Convención de 1793.”

Es decir, en lugar de la lucha reformista por una AC, dentro de los marcos del régimen, los llamaríamos a imponer un “programa democrático” consecuente y con los métodos revolucionarios. Pero en México no hay hoy ningún sector de masas que levante la consigna de AC.

¿Qué sentido tiene en un país con 100 años de parlamentarismo levantar la consigna de gobierno provisional obrero y campesino para convocar la AC? En lugar de agitar los organismos de tipo “soviético”, agitan los organismos de la democracia burguesa. El gobierno “provisional” de obreros y campesinos sólo puede tomar el poder si está apoyado en sus propias organizaciones y en su armamento. ¿Por qué no plantear que convoque a un congreso de delegados obreros y campesinos de todo México para que sobre esa alianza de clases se instaure un Estado Obrero?.

 Pero no, la FT-PTS insiste con la AC como su consigna “estratégica”, demostrando plenamente su carácter centrista al reemplazar el programa y la política de la revolución permanente por una perspectiva Kautskista.

Partido de la Caussa Obrera – Corriente Socialista Revolucionaria – ETO

12/1/15

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