Acerca de los ataques yihadistas en Francia

Contra la “unidad nacional” con la burguesía Imperialista

Por la unidad internacionalista de la clase obrera, en defensa de los pueblos oprimidos 

El 7 de enero dos hombres armados atacaron la redacción de la revista satírica “Charlie Hebdo” y asesinaron a 10 de sus integrantes y dos policías de custodia. Según videos oficiales al momento del ataque los militantes yihadistas habrían gritado “Hemos vengado al profeta Mahoma”. Con su acción dijeron querer vengar al profeta por que los musulmanes consideran sumamente ofensivos las caricaturas de Charlie Hebdo. Posteriormente el ataque fue reivindicado por Al Qaeda yemení o de la Península Arábiga y los atacantes considerados héroes por el Estado Islámico. Mientras todas las fuerzas de seguridad perseguían a los que habrían cometido el ataque contra la revista, otro hombre armado, que se habría identificado como miembro del Estado Islámico, asaltó un supermercado kosher (de productos para la colectividad judía), tomando varios rehenes. El yihadista Amedi Coulibaly dijo estar motivado por la acción militar francesa en Mali, los bombardeos occidentales en Siria y la apatía de la población occidental al respecto, que en su opinión respalda las acciones de sus respectivos gobiernos. Este mismo hombre habría sido el responsable de matar a una policía de tránsito en una acción anterior. Durante la acción emprendida por los comandos policiales en ese lugar, perdieron la vida otras cuatro personas.

Se refuerza el ascenso del fascismo, el racismo y la islamofobia en Europa

Estos ataques reforzaron a los grupos fascistas, nacionalistas de ultraderecha, y a los principales partidos del régimen imperialista, PS y UMP. Sin embargo, el ascenso de las corrientes xenófobas y fascistas como el FN de Le Pen, Amanecer Dorado en Grecia o el  movimiento de Patriotas Europeos contra la Islamización de Occidente (PEGIDA) en Alemania no son un producto del ataque yihadista. No está de más recordar que los supuestos valores “democráticos” franceses no impidieron la victoria electoral del FN de Le Pen en las elecciones al parlamento europeo. Este ataque lo que hace es reforzarlos.  La crisis económica mundial, que sacude particularmente a Europa, genera un campo fértil para los discursos xenófobos, principalmente islamofóbicos, que  señalan a los inmigrantes como responsables de la desocupación y la delincuencia. El fascismo, el racismo y la xenofobia no son un producto del yihadismo. Son un producto de la  crisis y la decadencia del capitalismo y de la política de la oligarquía financiera que prepara sus destacamentos de choque ante la perspectiva de guerra civil contra la clase obrera y los sectores oprimidos de la población. El yihadismo, a su vez, es producto de la opresión de las naciones semicoloniales por parte de las potencias imperialistas.

Al día siguiente del ataque contra la revista Charlie Hebdo, varias mezquitas fueron atacadas con disparos y bombas incendiarias por grupos fascistas.

La reaccionaria “unidad nacional” del UMP, el PS y la izquierda reformista

Pero no fueron sólo los fascistas los que reaccionaron rápidamente estableciendo sus objetivos políticos Montado en la indignación que generaron estos ataques, el presidente Hollande y los dirigentes de los demás partidos burgueses franceses como el UMP de Sarkozy, establecieron los ejes de una campaña que pretende polarizar a la población a favor de la “defensa de los valores occidentales contra la barbarie islámica”.

Hollande y Sarkozy llamaron a la “unidad nacional en defensa de la república” y convocaron a una marcha. Mientras hacen gárgaras y derraman lágrimas con la “defensa de la libertad de expresión”, sólo la marcha reaccionaria convocada por el gobierno fue autorizada, a diferencia de las movilizaciones contra la invasión sangrienta de Gaza por parte del Estado de Israel hace algunos meses que fueron prohibidas. Salta a la vista los alcances de los “valores occidentales”: Libertad de expresión para sellar la “unidad nacional” imperialista, Sí; Libertad de expresión para defender a los pueblos oprimidos, NO.

Marine Le Pen dirigente y candidata a la presidencia para las elecciones del 2017 por el Frente Nacional no dejó pasar la oportunidad, reclamó que se instaure la pena de muerte y que se le permita a su partido participar de la movilización.

El Frente de Izquierda encabezado por Melechón y el PCF se sumaron al coro burgués imperialista por la defensa de los “valores republicanos”.

La CGT, que ya había convocado para el mismo día del ataque a una manifestación con las mismas consignas reaccionarias que los dirigentes de los partidos burgueses, se sumó también a la marcha convocada por el gobierno, marcando su política de unidad nacional con la burguesía.

Y así el domingo 11, millones de personas se movilizaron en toda Francia. La marcha principal reunió un millón y medio en París, y fue encabezada por los presidentes de Francia, España, el primer ministro inglés, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu, el presidente de la Autoridad Palestina Mahmud Abbás, la canciller alemana Ángela Merkel, el ex-presidente francés Nicolás Sarkozy, el rey Abdalá de Jordania, etc. y junto a ellos los reformistas pro-imperialistas del Frente de Izquierda, el PCF, y los burócratas sindicales de la CGT. Es decir todos los representantes directos y los agentes del imperialismo, codo a codo.

El centrismo trotskista y su “condena”

Entonces, al tomar posición sobre los ataques yihadistas en París, hay que tener cuidado de no caer en las trampas ideológicas que monta el imperialismo. Las declaraciones “condenando” estos ataques (como las de la Corriente Marxista Internacional CMI-El Militante), la Corriente por una Internacional de Trabajadores (CIT), la Liga Internacional de los Trabajadores (LIT-CI), el Partido Obrero de Argentina (integrante del Comité por la Reconstrucción de la Cuarta Internacional-CRCI), el Socialismo o Barbarie-Nuevo Mas, la FT-CI, la UIT-CI, el GMI (sección francesa del CoReP), objetivamente hacen el juego a la campaña imperialista.  Es como si, mientras los palestinos están constantemente bajo ataques sionistas, se sumaran a la condena del Estado sionista de Israel por los ataques con cohetes de las brigadas de Al Qassam (brazo armado del Hamás palestino) lanzados sin blanco fijo contra la población civil.

No se puede tomar el ataque en Francia como un hecho aislado, ni como un atentado “a la libertad de prensa” en abstracto. Los autores de la masacre contra la redacción de CH, Chérif y Said Kouachi, son ciudadanos franceses nacidos en París de padres inmigrantes argelinos. Hay que recordar que la guerra por la liberación de Argelia del imperialismo francés que mantuvo su ocupación como colonia por 132 años, duró seis años, y costó la muerte a un millón y medio de musulmanes árabes. Y en Francia aproximadamente 5 millones de los 6.5 millones de musulmanes son de origen argelino. La mayoría son pobres, muchos desocupados y “excluidos”; ciudadanos de segunda clase en “la tierra de la igualdad”.

Muchos musulmanes argelinos combatieron en las guerras contra el imperialismo en las milicias islamitas de Irak y más tarde en Siria. Y los musulmanes franceses constituyen el mayor contingente de extranjeros que se ha incorporado al EI (ISIS).

Chérif Kouachi, estuvo en prisión por reclutar franceses para combatir a los estadounidenses en Irak. Chérif fue detenido en 2005 y encarcelado durante 18 meses por su participación en una red en París para enviar combatientes a Irak, donde se incorporaban a las filas de la rama iraquí de Al Qaeda, dirigida entonces por Abu Musab al Zarkawi. Según las informaciones que circulan en estos días Chérif Kouachi habría dicho hace algún tiempo que estaba indignado por la tortura de prisioneros iraquíes en la prisión estadounidense de Abu Ghraib, cerca de Bagdad. Es decir, no se trata ni de locos, ni de fascistas, como vergonzosamente los califican las corrientes que se reivindican trotskistas arriba mencionadas.

Obama acaba de reconocer que la CIA secuestraba supuestos terroristas a los que recluía en la base de Guantánamo y en decenas de cárceles clandestinas en varios países de Europa y Medio Oriente, y los sometía a brutales torturas como consta en el parcialmente conocido informe del Comité del Senado norteamericano.

Francia fue el principal aliado de EE.UU. en la invasión de Afganistán e Irak, países en los que murieron 1.200.000 personas bajo el fuego del ataque imperialista. En Irak el imperialismo arrasó con ciudades enteras como Fallujha, con bombas racimo (cuya metralla se dispersa en el aire para atacar a la población en general y no a un blanco militar específico) y utilizando armas químicas.

Con el visto bueno del Consejo de Seguridad de la ONU y el compromiso de colaboración logística por parte de Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Bélgica, Dinamarca y Alemania, en enero de 2013, Francia bombardeó Malí (ex colonia francesa) con el argumento de combatir a tres grupos de islamistas: Al Qaeda en el Magreb Islámico (Aqmi), el Movimiento por la Unidad y la Yihad en Africa del Oeste (Muyao) y Ansar al Dine (Defensores del Islam), los que desalojaron a los rebeldes independentistas Tuareg del control de las norteñas ciudades de Kidali, Tombuctú y Gao. La aviación francesa realizó ataques por varios días contra las guerrillas islamitas que controlaban la región de El Shael al norte de su ex-colonia, mientras tropas de élite ocupaban la capital Bamako. En la actualidad las tropas francesas continúan actuando en la zona de El Shael y han instalado bases de apoyo en Burkina Faso, Níger y Chad.

El presidente Hollande negó haber intervenido en El Sahel sólo para beneficiar a empresas francesas y defender las instalaciones petroleras argelinas. Pero para el diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung, el interés de Francia está dirigido a las reservas de uranio como las que existen en el vecino Níger. ¡¡Estos sí que son los verdaderos valores occidentales,  republicanos y cristianos!!

Por su lado, los islamistas amenazaron a Francia con tomar represalias, tanto en su propio territorio como en el extranjero: “Francia ataca al Islam. Nosotros vamos a golpear en el corazón de Francia. En el nombre de Alá, vamos a golpear a Francia en todos lados. En Bamako, en Africa y en Europa”, declaró uno de los responsables de Muyao, Abou Dardar, en un video publicado en la web. Las ciudades francesas se han convertido en blancos potenciales de acciones terroristas tal como lo reconocen las medidas policiales de seguridad y prevención adoptadas ante el alto número de ciudadanos de Mali que residen en Francia.

Mientras tanto, EEUU utiliza drones no tripulados para atacar permanentemente las posiciones de Ansar al Sharia, (nombre de la organización de Al Qaeda en Yemen), asesinando a fines del año pasado a dos de sus dirigentes.

Y nuevamente Francia, como principal aliado de EEUU. participa en los bombardeos en Irak y Siria contra las posiciones del Estado Islámico (ISIS).

Es decir, es la coalición imperialista encabezada por EEUU, con Francia como principal aliada, la que ha desatado una guerra contra los pueblos árabes y musulmanes. Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, apoyando la ocupación sionista de Palestina, utilizando un sector de la burguesía árabe contra otro según que beneficiara en cada situación los intereses imperialistas.

El yihadismo

Como consecuencia de estos ataques imperialistas se formaron diversos grupos musulmanes que reivindican la Yihad, es decir, la lucha contra “los infieles” que atacan a sus pueblos. Los talibanes en Afganistán, Al Qaeda, el EI (ISIS), y sobre todo el Hamás palestino que gobierna la Franja de Gaza, son los más conocidos, pero también actúan varias milicias en Libia, la de Boko Haram en Nigeria y Al Shabbaab en Somalía.

Es decir, las causas del crecimiento del “terrorismo fundamentalista” son los ataques militares y la opresión imperialista de los pueblos árabes y musulmanes, en primer lugar, y la falta de un partido obrero revolucionario e internacionalista que sepa colocarse firmemente del lado de los oprimidos, para que puedan ser ganados como aliados de la clase obrera y no como ahora que sirven como carne de cañón a una burguesía teocrática reaccionaria.

El fundamentalismo islámico ha atraído a los pobres y oprimidos de los pueblos árabes y musulmanes. Es un nacionalismo burgués de países oprimidos semicoloniales. Pero a diferencia de otros nacionalismos de estados ya constituidos, es un nacionalismo que reivindica la constitución de estados nacionales teocráticos, es decir, delimitados no según las fronteras nacionales existentes sino según las líneas divisorias establecidas por creencia religiosas.

En tanto este nacionalismo burgués se opone y combate al imperialismo, expresa una lucha progresiva: la lucha de las masas árabes y musulmanas oprimidas contra la dominación imperialista. Pero, como se trata de un nacionalismo burgués religioso, divide a sus enemigos según líneas nacionales y religiosas, no de clases. En tanto exacerba no sólo los odios nacionales sino también los enfrentamientos entre facciones religiosas del pueblo, en tanto pretende imponer el dominio dictatorial de un sector burgués contra el proletariado y otros sectores oprimidos de la población y sobre otros pueblos, expresa un contenido profundamente reaccionario.

Nuestra ubicación obrera e internacionalista es con los pueblos oprimidos

Hollande dice que hay una guerra. En efecto es así, pero en esta guerra hay que distinguir en primer lugar un bando imperialista que quiere oprimir a los pueblos musulmanes y árabes, y por otro lado una guerra justa contra la opresión por parte de estos pueblos contra el imperialismo. En primer lugar nosotros nos ubicamos en el bando de los pueblos oprimidos musulmanes y árabes. Pero eso no quiere decir que prestemos algún apoyo político incondicional a sus direcciones burguesas reaccionarias, ni que aprobemos sus métodos. Sólo esta ubicación correcta en el campo militar de los pueblos oprimidos en su lucha contra la dominación imperialista, puede permitir a un partido obrero revolucionario disputar la dirección de la clase obrera y las masas oprimidas, contra las direcciones burguesas reaccionarias.

Partiendo de esta ubicación, nosotros rechazamos estos atentados. Ni la revista CH ni el supermercado judío son instituciones militares o políticas del estado burgués imperialista francés, que puedan ser considerados un “objetivo de guerra”. Nos pronunciamos claramente en contra de los ataques contra la población en general, por el solo hecho de pertenecer a una nación imperialista. También rechazamos el método del terrorismo individual, aislado de la lucha de las masas. Para que pueda triunfar la lucha por la liberación del imperialismo de los pueblos oprimidos debe ser encabezada por la clase obrera y un partido marxista revolucionario. Sólo una política obrera revolucionaria puede ganar como aliados fundamentales de los pueblos oprimidos a la clase obrera de los países imperialistas y sólo esa alianza de clases podrá derrotar a la burguesía imperialista.

Y aunque rechazamos los ataques por las razones arriba mencionadas, y no justificamos estos asesinatos, tampoco aceptamos embellecer a los responsables editoriales de la revista CH, ya que sus caricaturas revelan el arrogante desprecio de la pequeñoburguesía acomodada ante los pueblos oprimidos por su propio país imperialista, contribuyendo de hecho con la campaña islamofóbica que sirve de base para justificar los ataques militares imperialistas y la superexplotación y persecución de los inmigrantes y sus hijos nacidos en Francia. CH hace tiempo que había tomado partido por EEUU y su “guerra contra el terrorismo” y reivindicaba al Estado de Israel como la única democracia del Medio Oriente. En nombre de la lucha de los demócratas contra los teócratas y de la civilización contra la barbarie, como muchos izquierdistas reflejan con sus posiciones políticas a la pequeñoburguesía imperialista, CH la había emprendido contra  “el oscurantismo musulmán”, pero desde una posición política de complicidad con los argumentos ideológicos que la burguesía imperialista utiliza para desarrollar las guerras de rapiña ocultas tras sus campañas “civilizadoras”.

La burguesía imperialista cubre su ofensiva antiobrera y antipopular con el disfraz “patriótico”

 Cuando Hollande declara “estamos en guerra”, pretende colocar al enemigo de los trabajadores fronteras afuera y llaman a la unidad nacional para combatirlo.

La reacción que levanta vuelo en Francia va a golpear de manera inmediata a los inmigrantes musulmanes. Intentará ganar al proletariado y a los jóvenes blancos desocupados para que en lugar de ver el enemigo real en el gobierno francés, los demás partidos del régimen republicano, en los pro-fascistas del Frente Nacional y la burguesía imperialista que los sustenta, dirijan el odio que sienten por las privaciones que pasan contra los musulmanes y los inmigrantes en general.

Con la campaña contra el terrorismo como cobertura, el gobierno francés ya desplegó no solo una gran cantidad de efectivos de la policía, sino 10 mil efectivos del ejército para “garantizar la seguridad interior”. Como ocurre durante todas las guerras la burguesía imperialista francesa, sus representantes políticos y sus agentes en el movimiento obrero, tratarán de ganar a los trabajadores y a las clases medias para enarbolar el “espíritu patriótico” de la “defensa de la república contra los terroristas musulmanes”, y cualquier manifestación obrera que se alce contra la política oficial de ajuste y aumento de la explotación, será tachada de un atentado a la unidad nacional. Así pretenderán frenar las luchas de resistencia de la clase trabajadora, que aún con los límites que le impone la burocracia sindical reformista, fueron incrementándose y golpeando la política de “austeridad” del gobierno.

Las organizaciones que se reivindican del movimiento obrero, marxistas revolucionarias, trotskistas, enfrentan una nueva prueba que delimitará claramente a los reformistas y centristas de los verdaderamente revolucionarios. Quienes corriendo detrás de la pequeñoburguesía y la aristocracia obrera se han pronunciado por la condena de los ataques, han empezado a deslizarse por la pendiente que los lleva de cabeza al frente republicano burgués imperialista contra los pueblos oprimidos. Como señalo Marx: “Ningún pueblo que oprime a otro pueblo puede ser libre”. La ubicación de los verdaderos revolucionarios está con los pueblos oprimidos y atacados por el imperialismo, por impulsar las luchas de los trabajadores contra su propia burguesía. Sin caer en la capitulación a las direcciones burguesas islámicas, y siguiendo la línea leninista, deberán denunciar que el verdadero enemigo está en su propio país imperialista.

Llamamos a todos aquellos luchadores por la causa de la liberación nacional y el socialismo, tarea indivisible, a forjar lazos de unidad para construir el partido leninista de combate por la revolución socialista mundial.

Comité de Enlace CSR-ETO/PCO

(15/1/15)

It's only fair to share...Share on Facebook0Share on Google+0Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn0